I.E.S. ALONSO CANO (DÚRCAL)
VIAJE DE ESTUDIOS

EGIPTO 2009


Presentación
Luxor
Edfú - Kom Ombo
Asuán - Abú Simbel El Cairo


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Miércoles, 24 de junio:Edfu - Kom Ombo


    A las 7:30 ya hemos desayunado y esperamos en recepción a que los guías den la señal para salir. Tres alumnas se sienten indispuestas y se quedarán descansando en el barco. Subimos al bus que nos espera y que en pocos minutos nos deja en el amplio aparcamiento del recinto arqueológico, buena parte del cual está reservado a las calesas. A esta hora aún no hay mucha gente, pero se llenará en cuestión de minutos, cuando los turistas procedentes de todos los barcos atracados lleguen como una riada.

    Para llegar a las taquillas hay que atravesar decenas de tiendas, cuyos propietarios asaltan literalmente a los turistas y los animan a examinar la mercancía. En la taquilla los guías discuten sobre la validez de nuestro carné internacional de estudiante. Parece ser que hasta hace un mes era el único documento con el que se obtenía descuento, pero ahora no lo admiten (los guías nos explicarán después que su utilización se prestaba a abusos y que había un desacuerdo sobre la contraprestación económica entre el gobierno egipcio y la entidad emisora del carné). Tras un rato de negociaciones parece que consiguen el descuento y entramos al recinto. El trayecto entre la taquilla y el templo está vigilado por policías armados de metralleta y apostados en sus garitas.

    El templo de Horus en Edfu

    Es el mejor conservado de Egipto. La arena que lo cubrió durante siglos lo preservó del deterioro. Fue construido en época ptolemaica durante 180 años, acabándose en el 57 a. C. Por tamaño es el segundo de Egipto, detrás del de Karnak. Su perfecta conservación y su planta arquetípica lo hace ideal para conocer la estructura de un templo egipcio. La fachada monumental o primer pilón impresiona al visitante por su tamaño. Orientada al sur, a esta hora de la mañana aún permanece en sombra. Ante la puerta hacen guardia dos halcones de granito negro. Los guías nos explican la decoración de la fachada, que representa a Ptolomeo XII sacrificando prisioneros ante Horus y Hator. Pasamos al amplio patio, porticado en tres de sus lados. Conforme se avanza hacia el interior del templo, los espacios irán disminuyendo en tamaño e iluminación hasta llegar al santuario. El sol baña la piedra arenisca de la contrafachada que refulge y se recorta sobre el limpísimo azul del cielo. En el pórtico del patio, divididos en dos grupos, escuchamos las explicaciones de los guías ante los relieves que describen el viaje de la barca sagrada.

    Pasamos a la primera sala hipóstila, cuya puerta defiende la estatua del halcón Horus, cuya cabeza porta doble corona. Esta sala, que actúa como pronaos, tiene a modo de fachada una  hilera de seis columnas con un muro que las une hasta la mitad de su altura. Tras ellas hay otras dos hileras de seis columnas más gruesas. Los capiteles y el techo están ennegrecidos. Pasamos a la segunda sala hipóstila y de aquí a la sala de las ofrendas, de la que parten escaleras a las terrazas y estrechos pasillos. Pasamos a la sala central. Ante la puerta del santuario se arraciman los turistas. El santuario está rodeado por diez pequeñas cámaras consagradas a distintas divinidades. Cuando conseguimos hacernos sitio en la entrada al santuario distinguimos en primer lugar la réplica de la barca sagrada (el egiptólogo Mariette trasladó a Francia el original, que se expone en el Louvre) y tras ella el monolito de 4 metros tallado en sienita gris y que albergaba la estatua del dios.

    Hemos quedado en el bus a las 9:40. A medida que vamos saliendo somos asaltados por multitud de comerciantes, vendedores ambulantes, niños con pulseras, vendedores de agua helada. Casi todos acabamos comprando chilabas, camisas, pulseras, pañuelos y algunas otras cosas totalmente inútiles. Los alumnos se van curtiendo en las técnicas del regateo. Encontramos barata el agua: dos botellas grandes, heladas, por 1 €.

     Por fin subimos al bus y a las 10 ya estamos en el barco.

    Iniciamos la navegación hacia Kom Ombo. Los alumnos suben inmediatamente a la cubierta para disfrutar de la piscina. A las 11:30 sirven unas porciones de pizza. Pasamos una mañana realmente placentera. Uno no se cansa de admirar la belleza del Nilo. El comedor abre a las 13 horas para el almuerzo. Luego disponemos de un par de horas de descanso. A las 16 h. sirven el té en cubierta y nos preparamos para la segunda visita del día:

     El templo de Sobek y Haroeris en Kom Ombo

 Desde la cubierta hay una vista espléndida del templo. Un buen número de niños aguarda la bajada de los turistas y, encaramados a los techos de las tiendas que se alinean en la orilla del río, provistos de pulseras y baratijas, juegan al ratón y al gato con la policía turística .A las 17:20 estamos todos en recepción. Suben algunos policías. Finalmente salimos y enfilamos la rampa que lleva hasta la taquilla. Allí se repiten los problemas con los carnés de estudiante.

     Las negociaciones, que exigen la presencia de varios encargados, se resuelven con la entrega de una "gratificación". Los alumnos aprovechan la espera para comprar en los numerosos puestos que rodean la taquilla. Finalmente entramos. La piedra arenisca del templo refulge con el sol de la tarde. Este templo, de estructura parecida al de Edfu, se encuentra, sin embargo, mucho más deteriorado. Fue también construido en época ptolemaica, entre la segunda mitad del siglo II a. C. y la segunda mitad del siglo I a. C. Posteriormente algunos emperadores romanos dejarían también su huella en la decoración. Parece ser que el templo fue un activo centro al que acudían enfermos de todo Egipto para ser sanados. Esos peregrinos entretenían a veces las horas de espera para ser tratados jugando en tableros que improvisaban grabándolos en las piedras del deambulatorio externo. Comenzamos la visita. Sólo quedan restos de la parte derecha del pilón. Tampoco se conservan los muros del patio ni el pórtico. Así que lo primero que se ofrece a nuestra vista es la fachada de la primera sala hipóstila o pronaos, que presenta la particularidad de tener una doble puerta. Los guías nos explican que todos los espacios del templo están duplicados, pues está consagrado a dos divinidades: Horus el Viejo (Haroeris), de cabeza de Halcón, y Sobek, de cabeza de cocodrilo. Esta fachada conserva tres columnas de capiteles compuestos bellísimos. En el muro de la izquierda está representado Ptolomeo XII Neo Dioniso en el momento de ser purificado por Horus y Thoth (cabeza de ibis), en presencia de Haroeris. A la derecha, la misma escena, pero con Sobek como testigo. La sala hipostila conserva restos del colorido original en los arquitrabes. Recorremos la segunda sala hipóstila y los tres vestíbulos hasta llegar al doble santuario. Los guías nos explican sobre una fotografía los detalles de un calendario grabado en uno de los muros, imposible de ver porque está atestado de turistas. También nos señalan algunos relieves curiosos, como el que muestra a una parturienta en cuclillas. Finalmente nos dirigimos a la parte posterior, y en el muro interno del segundo deambulatorio nos muestran el relieve que representa una completa colección de instrumental quirúrgico de la época. Por último visitamos el nilómetro, muy bien conservado.

     Damos un rato de tiempo libre y quedamos en el barco. Algunos se marchan inmediatamente a darse un chapuzón en la piscina antes de la cena. También se puede pasear un rato por la corniche. Hay muchas tiendas de ropa, de recuerdos, y algún café donde los turistas fuman shisha. En la cubierta del barco disfrutamos de la puesta de sol. Bajamos al comedor. Hoy tenemos cena típica egipcia, con riquísimos dulces de postre. El barco navega hacia la cercana Asuán. Para las 21:30 está prevista la fiesta de la chilaba.

    A esa hora empiezan todos a aparecer vestidos con chilabas, pañuelos y adornos para la ocasión. En el bar salón ocupan los amplios sofás a la espera del comienzo del espectáculo. Los guías y el personal del barco son los animadores, pincharán la música o actuarán en directo. La gracia está en sacar a los viajeros a la pista, proponiéndoles bailes, jugando con ellos, formando parejas de entre los distintos grupos, forzándolos a hacer un poco el ganso para regocijo de todos. El espectáculo, recogido en un vídeo, se prolonga hasta medianoche. La mayoría de los alumnos no se acuesta. Total, el despertador sonará dentro de dos horas.