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Ir a Viaje 2006


Presentación Roma 1 y 2 Vaticano-Roma 3 y 4 Pompeya Nápoles 1-Paestum Nápoles 2

  1. 6º.- 27 DE JUNIO, MARTES: NÁPOLES – PAESTUM
    1. Catedral de San Genaro,
    2. Santo Domingo.
    3. Spaccanapoli,
    4. Santa Chiara.
    5. Paestum.
    6. Museo,
    7. recinto arqueológico.

6º.- 27 DE JUNIO, MARTES: NÁPOLES – PAESTUM



A las 9:00 estamos en la calle. Pasamos por la Puerta Capuana, que está tapada por restauración. Rodeamos el Castel Capuano y entramos en Via dei Tribunali. Pasamos junto a la Aguja de San Genaro, una de las tres que veremos en Nápoles, erigida en acción de gracias al santo por salvar la ciudad de una erupción del Vesubio acaecida en 1631.
La Via Duomo nos deja ante la fachada de la

Catedral de San Genaro,

( http://www.duomodinapoli.it/) levantada por Carlos I de Anjou entre finales del XIII y principios del XIV. Empezamos la visita por la basílica de Santa Restituta, de época paleocristiana, aunque la decoración es del siglo XVII. Esta construcción quedó adosada a la nave izquierda de la catedral. En el brazo izquierdo hay un bello mosaico del XIV que representa a los santos Genaro y Restituta junto a la Virgen y el Niño. Desde aquí se accede al área arqueológica, que muestra estratos de tres períodos sucesivos: griego, romano y altomedieval. Hacemos el recorrido, que acaba en el baptisterio, el más antiguo de occidente, construido en torno al 550 d. C. Tiene restos de preciosos mosaicos y una antiquísima pila bautismal. Regresamos a la catedral propiamente dicha. El interior es muy elegante. Algunos bajamos a la capilla del Succorpo, que alberga en una urna las reliquias del patrón de la ciudad, San Genaro. La segunda capilla a la derecha del presbiterio es la Cappella Minutolo, de estructura y decoración góticas primitivas. Desde la nave derecha se accede a la fastuosa Cappella del Tesoro di San Gennaro, del s. XVII, cuyo objeto más precioso es el busto de San Genaro, obra maestra de la orfebrería gótica, relicario que guarda las ampollas de sangre que se licua el primer domingo de mayo y el 19 de septiembre. Salimos a las 10:30.
Pasamos junto a la iglesia de los Jerónimos (Girolamini), cuya fachada fue rehecha por Ferdinando Fuga. Entramos en San Lorenzo Maggiore, iglesia franciscana de interior gótico, espacioso y austero. Llama la atención la degradación del centro histórico, de una riqueza enorme, pero que exigiría un plan de restauración con un coste económico tremendo. Sorprende ver esas callejas sombrías y destartaladas que confluyen en Via dei Tribunali o en Spaccanapoli. Nos dirigimos a la Cappella Sansevero y vemos que cierra los martes, por lo que continuamos hasta  San Domenico Maggiore. En la plaza se alza otra aguja, dedicada a
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Santo Domingo.

Entramos en la iglesia, inicialmente gótica, pero que sufrió profundas reformas. Un incendio la devastó casi por entero en el siglo XIX. Se reconstruyó en estilo neogótico. En la segunda capilla de la nave derecha se conservan interesantes frescos de Pietro Cavallini (siglo XIV), como una crucifixión y la escena del Noli me tangere. La sacristía, con gran fresco de Solimena, alberga las tumbas de nobles aragoneses. El párroco pega la hebra con los profes y un grupito de alumnos. Nos explica la relación del templo con Santo Tomás de Aquino, algunos de cuyos familiares están enterrados allí. Le preguntamos por la tradicional “rivalidad” entre dominicos y franciscanos.
Son las 11:45. Seguimos paseando por

Spaccanapoli,

el verdadero corazón de la ciudad vieja. Los alumnos aprovechan para comprar en los numerosos puestos de pasta. Toda la vida se hace en la calle. De igual manera, las tiendas sacan sus mercancías y el viandante se ve rodeado de toda clase de productos. Sin duda, las pescaderías y las tiendas de pasta llaman poderosamente la atención. Son calles llenas de color, abigarradas y, a la vez, anárquicas. Se mezclan la suciedad y el gusto exquisito, el ruido de las motos y el arte más delicado. Pero esto forma parte del encanto de Nápoles.
Continuamos hasta la famosa

Santa Chiara.

Roberto de Anjou mandó construir la iglesia y el convento a principios del siglo XIV. A la iglesia, gótica, se le añadió ornamentación barroca. En 1943 unaSanta_Clara bomba provocó un incendio que la destruyó casi en su totalidad. Se salvaron las tumbas reales, entre las que destacan la de María de Valois y la de Roberto de Anjou. Acaba de celebrarse una boda. Van a cerrar y nos impiden acercarnos a las tumbas. La iglesia, tras la restauración, da cierta sensación de frialdad.
Salimos y sacamos la entrada para la visita del maravilloso claustro. Tiene una sencilla arquería del siglo XIV. Pero lo que hace famoso este espacio es el jardín central decorado con 72 pilares octogonales unidos por bancos, todos recubiertos de azulejos de mayólica. Entramos al museo, donde se expones objetos religiosos heterogéneos: relicarios, mármoles antiguos, esculturas modernas, etc. Antes de salir, unos pocos vemos un “Presepe”, o Belén monumental. Esos mismos nos acercamos a la iglesia de Gesù Nuovo, que está justo enfrente de Santa Chiara. Entre ambas se alza la Aguja de la Inmaculada. La iglesia de los jesuitas tiene fachada con almohadillado de cabeza de diamante. El interior barroco es espectacular, por la profusión de mármoles de variados colores. Desgraciadamente, los andamios para las obras de restauración impiden disfrutar de una visión de conjunto.
Son las 12:50. Camino ya de regreso, sin abandonar Spaccanapoli, pasamos junto a la estatua del dios Nilo, medio oculto entre andamios, que tiene un cartel que dice: “Mirad cómo me habéis dejado. Dais asco”.
A las 13:20 estamos en el hotel para almorzar. A las 14:50 nos recoge un bus para llevarnos a


Paestum.

Se tarda hora y media en llegar. Casi nadie perdona la siesta.


 Templo de Poseidón y Basílica

La de Paestum (http://www.paestum.de/es/paestum.htm) será una tarde memorable. A finales del siglo VII a. C. fundaron aquí la ciudad de Posidonia. Cuando más tarde se convirtió en colonia romana tomó el nombre de Paestum. Con el tiempo el lugar fue abandonado por sus condiciones insalubres, al ganar terreno la marisma como consecuencia de la deforestación. Paestum quedó olvidada hasta que empezaron las excavaciones en el siglo XVIII. Comenzamos visitando el

Museo,

no muy grande pero con fondos de excepcional interés: ajuares funerarios, fragmentos arquitectónicos (como las bellas metopas), cerámica. Pero las piezasbuceador más famosas son las pinturas que decoraban las antiguas tumbas, entre las que destacan la conocida como El buceador (il tuffatore) y la que representa una escena de banquete.
Entramos en el

recinto arqueológico.

Sabíamos que el espectáculo de los tres templos dóricos era especialmente hermoso con la luz del atardecer. Empezamos visitando el Templo de Ceres (en realidad dedicado a Atenea). Continuamos el paseo por la Via Sacra hasta llegar al Templo de Neptuno (hoy sabemos que es el segundo templo dedicado a Hera). Es el más espectacular de los tres y el mejor conservado. Es de mediados del siglo V a. C. Hacemos una foto de grupo. A su lado está la llamada Basílica, la edificación más antigua (mitad del siglo VI a. C). Se trata del primer templo consagrado a Hera. Los profes también se hacen su foto. Visitamos también los restos del teatro y del anfiteatro. Dejamos unos minutos para comprar recuerdos y subimos al bus para regresar a Nápoles.
profes El chofer se extraña de que no hayamos sufrido algún tirón al transitar por Spaccanapoli o Via dei Tribunali. Nos explica que para visitar la costa amalfitana hay que olvidarse de la carretera. Es preferible tomar uno de los muchos barcos que arriban a Positano o Amalfi con salida desde Nápoles.
A las 20:00 estamos de vuelta en el hotel. Retransmiten el partido de fútbol entre España y Francia. Al iniciarse la segunda parte hay un apagón en el hotel. Por fin se soluciona. Total, vence Francia por tres a uno. Se acabó el mundial para España.







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