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Ir a Viaje 2006


Presentación Roma 1 y 2 Vaticano-Roma 3 y 4 Pompeya Nápoles 1-Paestum Nápoles 2

  1. 3º.-  SÁBADO, 24 DE JUNIO. VATICANO - ROMA
    1. San Pedro del Vaticano
    2. Museos Vaticanos.
    3. Capilla Sixtina.
    4. Piazza Navona.
    5. San Ignacio,
    6. Panteón
    7. Iglesia del Gesù,
  2. 4º.- DOMINGO, 25 DE JUNIO: ROMA
    1. Santa María de la Victoria.
    2. San Pietro in Vincoli
    3. Coliseo.
    4. Basílica de San Clemente,
    5. Foro Romano.
    6. Capitolio,
    7. Museos Capitolinos
    8. Campo dei Fiori,
    9. Foro Boario,
    10. Trastévere.

3º.-  SÁBADO, 24 DE JUNIO. VATICANO - ROMA


Salimos del hotel a las 9:10, tras imponer algunas multas por retraso. Tomamos el metro en Piazza della Repubblica y nos bajamos en la parada Ottaviano-San Pietro. La cola para visitar los Museos Vaticanos es, como era de esperar, kilométrica. Así que decidimos entrar primero en San Pedro. Entramos en la gran Plaza de San Pedro. También la cola para entrar en la basílica es grande. Antes de entrar a la basílica nos desvían y nos hacen pasar por las criptas de los papas. Tenemos así ocasión de ver la sepultura de Juan Pablo II. Accedemos a la nave central de la basílica justo al lado del baldaquín.

San Pedro del Vaticano

es la más imponente y grande iglesia de la Cristiandad. El haber entrado por el centro del transepto nos impide tener la visión de conjunto que se obtiene al acceder por las puertas principales a la nave central. No obstante, no tardamos en hacernos una idea de las enormes dimensiones que tienen los diversos elementos arquitectónicos y decorativos. Eso no se aprecia a primera vista. Tan sólo cuando se ve al fondo el tamaño diminuto de las personas, puede comprenderse la magnitud de la basílica. No se permite el paso a algunas zonas. Un cordón, por ejemplo, impide acercarse a la primera capilla de la nave derecha donde, muy alejada y tras el cristal, se divisa la famosa Piedad, obra de un jovencísimo Miguel Ángel. Continuamos por la nave derecha y vamosSan Pedro contemplando algunos imponentes mausoleos de papas.  Llamamos la atención de los alumnos sobre las grandes Canovacopias de pinturas realizadas en mosaico. Los más incrédulos tienen que acercarse para constatar que se trata de mosaicos. En el ábside admiramos la Cátedra de San Pedro de Bernini. Nos situamos bajo la cúpula inmensa que construyó Miguel Ángel. Sobre la tumba del apóstol se levanta el baldaquín de Bernini, con cuatro enormes columnas salomónicas. Recordamos que se fundieron con el bronce procedente de las trabes del Panteón. En los nichos abiertos en los cuatro pilares que sostienen la cúpula hay estatuas gigantescas. Famoso es el San Longinos de Bernini. Pasamos a la nave izquierda y seguimos viendo suntuosas tumbas de papas. Nos llaman la atención especialmente la de Urbano VIII, de Bernini, la de  Alejandro VII, del taller de Bernini y la de Clemente XIII, obra de Cánova. Continuamos hasta el comienzo de la nave para detenernos en el monumento funerario de los Estuardo, obra delicadísima y emocionante también de Antonio Cánova: junto a una puerta (símbolo del tránsito hacia la otra vida) dos figuras aladas se apoyan sobre antorchas invertidas. A la salida, a ambos extremos del pórtico se divisan las estatuas ecuestres de Carlomagno y de Constantino.
Salimos a la Plaza de San Pedro y a las 11 nos incorporamos a la cola de los

inicio

Museos Vaticanos.

(http://mv.vatican.va/4_ES/pages/MV_Home.html ) Sigue siendo muy larga, aunque algo menos que al llegar y avanza con una lentitud desesperante. El sol castiga de lo lindo. Por fin, a las 12:20 conseguimos entrar. Comenzamos con la Galería Chiaramonti, enorme corredor construido por Bramante, que contiene estatuas, bustos y sarcófagos de la Antigüedad grecorromana. Como el año anterior, encontramos cerrado el Brazo Nuevo, galería neoclásica que contiene obras de gran interés, como el Augusto de Prima Porta o la Estatua colosal del Nilo. Pasamos luego al Museo Pío-Clementino, donde se encuentran las mejores obras antiguas conservadas: el Apoxiomenos, el Apolo de Belvedere, el Hermes, el grupo de Laoconte, la Venus de Cnido (Venus Felix). Admiramos también el Perseo de Cánova, flanqueado por los púgiles, del mismo artista.. Seguimos hasta la Sala de las Musas, donde se expone el célebre LaoconteTorso de Belvedere. Hacemos unas fotos junto al busto de Pericles y entramos en la Rotonda, en cuyo suelo se halla un mosaico antiguo con Centauros, Tritones y Nereidas. Sorprenden también algunas estatuas, como la colosal de Hércules en bronce, la de Juno Sospita y el busto de Júpiter de Otrícoli. Echamos en falta el busto de Antínoo. Pasamos a la Sala de cruz griega, donde podemos ver los enormes sarcófagos en pórfido de Santa Elena y Santa Constanza.
A continuación entramos al Museo Egipcio, para una visita muy rápida. Los alumnos tienen así la ocasión de ver por primera vez las momias.
Recorremos después la Galería de los Candelabros, Galería de los Tapices y Galería de los Mapas. Entre una insufrible aglomeración de visitantes recorremos las Estancias de Rafael y acabamos en la

Capilla Sixtina.

Permanecemos media hora admirando la bóveda pintada por Miguel Ángel entre 1508 y 1512, por encargo de Julio II; el  Juicio Final (que Miguel Ángel pintó desde 1535 a 1541, en el pontificado de Pablo III) y los frescos de Botticcelli, Perugino, Ghirlandaio, Signorelli y otros.
Salimos. Encontramos cerrada la Sala de las Bodas Aldobrandinas, cruzamos la Biblioteca Apostólica y llegamos a la gran escalera helicoidal por la que descendemos hasta la salida. Son  las 14:10.
Descendemos por Via della Conciliazione y cruzamos el río Tíber por el puente Vittorio Emanuele II, desde el que se disfruta de una espléndida vista del Castel Sant’Angelo (Mausoleo de Adriano). Enfilamos el largo Corso Vittorio Emanuele. El cansancio y el hambre hacen mella en los alumnos, que no cesan de preguntar cuánto queda para llegar a la pizzería. A las 14:40 estamos en Pizzeria La Montecarlo (http://www.lamontecarlo.it/), que ya conocemos de años anteriores. Es un local frecuentado por los romanos, no por los turistas. El fondo común paga el almuerzo: bruschetta (pan tostado con tomate y aceite), pizza, macedonia y refresco, por 10 €. La pizza es una maravilla. Concertamos el almuerzo para el día siguiente.

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A las 16:00 damos una hora de tiempo libre en

Piazza Navona.

Nos citamos en la Fuente de los Cuatro Ríos, de Bernini. A la hora de irnos empiezan a actuar unos acróbatas chilenos. Nos quedamos a verlos. La fachada de Santa Agnese está siendo restaurada y limpiada. Dentro de unos meses lucirá espléndida. A las 17:20 intentamos entrar en la cercana iglesia de San Luigi dei Francesi, para ver los famosos cuadros de Caravaggio sobre la Vocación y el Martirio de San Mateo. Se está celebrando una boda y tenemos que desistir. Continuamos por Via Giustiniani hasta la Piazza della Rotonda, donde se encuentra el templo romano mejor conservado, el extraordinario Panteón, una de las cimas de la arquitectura de todos los tiempos. Pero como ahora es iglesia cristiana, también aquí están celebrando misa y decidimos volver pasado un rato. Así que nos acercamos a

San Ignacio,

la segunda iglesia construida por los jesuitas. Llamamos la atención sobre la cúpula, que en realidad no existe, pues se trata de una pintura ilusionista de Andrea Pozzo, autor también del maravilloso fresco que decora el techo: la  Apoteosis de San Ignacio.
Volvemos al

Panteón

y, tras una breve espera, salen los feligreses y entramos en tromba los turistas. El visitante queda sobrecogido por la perfección y armonía de este templo construido a finales del siglo I a. C. y rehecho en época del emperador Adriano. El edificio ha sobrevivido casi dos mil años y ha sido fuente de inspiración para arquitectos de todas las épocas. Ha perdido los bronces que decoraban el artesonado de la bóveda, pero sigue siendo imponente. El óculo por donde entra la luz (y la lluvia) tiene 9 m de diámetro. La bóveda descansa sobre un cuerpo cilíndrico de 43 m de diámetro, la misma distancia que hay desde el suelo hasta la abertura superior. En un modesto nicho se halla la tumba del pintor Rafael, muerto en 1520. Panteón
La siguiente visita suele ser Santa María Sopra Minerva. Aunque también celebran misa, intentamos pasar para que los alumnos den al menos un rápido vistazo a esta iglesia, la única gótica de Roma, aunque muy restaurada. Cuando casi todo el grupo está dentro, un fraile viene hacia nosotros con gesto iracundo. Le hacemos señas de que ya nos vamos. Nos contentamos con admirar en la placita el elefante, diseño de Bernini, que porta un obelisco.
A las 18:30 llegamos a la

Iglesia del Gesù,

la primera iglesia jesuita, obra de Vignola y Giacomo della Porta, que servirá de modelo a casi todas las iglesias de esta orden.. El interior es fastuoso y despierta nuestra admiración. Se entabla una discusión acerca de si los casetones dorados de la bóveda son pintados o tienen relieve. Los frescos del techo, que representan el Triunfo del Nombre de Jesús, son obra de Baccicia. Nos detenemos en la capilla de San Ignacio, bajo cuyo altar reposa el cuerpo de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. Al salir Gesùhacemos una foto de grupo.
A las 19:00 llegamos a Largo Argentina, donde pueden contemplarse las excavaciones de cuatro templos de época republicana. Tomamos el autobús que nos acerca hasta la Plaza de la República y poco después estamos todos en el restaurante. Esta noche no habrá excursión. Algunos alumnos se muestran interesados en visitar, antes de las 8 de la mañana, la iglesia de Santa María de la Victoria.

mano

4º.- DOMINGO, 25 DE JUNIO: ROMA



A las 7:45 cinco valientes, con Paco y Nicolás, están ya en la calle, camino de

Santa María de la Victoria.

extasis Al llegar se encuentran con que no abre hasta las 8:30. Regresan, pues, al hotel para desayunar y a las 8:25 están de vuelta. Pueden así, con toda comodidad, admirar uno de los grupos escultóricos más famosos del barroco: el Éxtasis de Santa Teresa, de Bernini. Un ángel se dispone a atravesar con una flecha el corazón de la santa, escena que contemplan, sentados como en un palco, los miembros de la familia Cornaro, esculpidos por el mismo artista. Hacia esa hora el sol penetra por una claraboya e ilumina la obra. Para cuando pasa el efecto está prevista la iluminación artificial. Entramos en la sacristía y compramos unas postales. De regreso al hotel fotografiamos al grupo, para dejar constancia de su animosa visita.
El grupo completo sale del hotel a las 9:05. Cruzamos la Piazza dei Cinquecento y llegamos a la Piazza de Santa Maria Maggiore. Dejando atrás Santa Prassede llegamos a Largo Venosta, desde donde una empinada escalera (tradicional foto de grupo) nos sube hasta el costado de

San Pietro in Vincoli

(San Pedro encadenado).
Es una basílica de tres naves sobre columnas antiguas reaprovechadas. Bajo el altar, en una urna, pueden verse las cadenas que, según la tradición,  pusieron a San Pedro cuando fue encerrado en la cárcel. Para la custodia de esta reliquia se construyó la iglesia en el siglo V, aunque después fue reformada en el XV y el XVIII. Pero lo que hace que esta iglesia sea una de las más visitadasMoises de Roma es que aquí se encuentra el Moisés, la única de las estatuas que Miguel Ángel terminó para el mausoleo del Papa Julio II, para el que también fueron pensados y parcialmente realizados los famosos Esclavos o Prisioneros (algunos de los cuales pueden verse en la Academia de Florencia). La tumba ha sido limpiada y restaurada, pero un cordón nos impide acercarnos convenientemente al Moisés. A la salida, descansamos un buen rato en los escalones de la entrada y aprovechamos para comprar camisetas y recuerdos en los puestos allí situados.
Nuestra siguiente visita no está lejos. A las 10:20 llegamos al

Coliseo.

(http://www.archeorm.arti.beniculturali.it/sar2000/Colosseo/colosseo.asp#) Han cambiado la distribución de las taquillas. Los grupos ahora deben reservar con antelación. Pero pagamos los derechos de reserva y nos dan los billetes gratuitos, evitando la larguísima cola de entrada individual. Como siempre, a esta hora y a finales de junio el sol castiga con fuerza. . El Coliseo, o anfiteatro Flavio, es el símbolo de Roma. El interior, a pesar del enorme expolio a que se vio sometido, sigue siendo imponente. Tratamos de imaginarlo abarrotado con 70 mil espectadores, con  espectáculos de gladiadores y cacerías que duraban a veces meses enteros. Bajo la arena, en dos niveles subterráneos, la actividad era frenética para la preparación de losColiseo espectáculos. Fue inaugurado el año 80 d. C. Desde sus arcadas hay una espléndida vista del Arco de Constantino y del templo de Venus y Roma. Los corredores y galerías son imponentes. Explicamos que durante siglos fue saqueado y sus mármoles sirvieron para la fabricación de cal o fueron reutilizados en otras construcciones. A la salida  vamos a los servicios y dejamos un rato para refrescarnos. Nicolás aprovecha esos minutos para visitar la cercana

Basílica de San Clemente,

en la que se superponen varias construcciones. Conserva del siglo XII el suelo cosmatesco, una schola cantorum y el mosaico del ábside. Masolino di Panicale pintó los frescos de la capilla de Santa Catalina.
A las 11:50 pasamos junto al arco de Constantino, frente al que una pareja de novios se fotografía, y enfilamos la Via Sacra que nos lleva hasta el

Foro Romano.

Foro
Lo primero que encontramos es el arco de Tito, erigido en el año 81 d. C., para celebrar las victorias de Vespasiano y de Tito sobre los judíos. Frente a él hay una fuente de agua fresca que nos retiene un buen rato mientras se llenan las botellas. A esta hora el sol cae de plano y no facilita la visita. Aunque está cerrado el acceso a la Basílica de Majencio, nos acercamos cuanto podemos y explicamos que las altas bóvedas que se conservan pertenecen a la nave derecha de edificio, lo que nos da una idea de las verdaderas dimensiones que tendría el conjunto Continuamos por la Vía Sacra y pasamos junto al templo de Antonino y Faustina, el mejor conservado del Foro, gracias a que fue reconvertido en iglesia cristiana. Admiramos las proporciones del arco de Septimio Severo. A su espalda se yergue el tabulario, archivo oficial de la antigua Roma. Hacemos una foto de grupo delante del arco. Junto a él está la Curia, edificio donde se reunía el Senado, que hoy está cerrada. Explicamos que las enormes puertas centrales que vimos en San Juan de Letrán proceden de este edificio. No tenemos tiempo de subir al Palatino. Así que subimos por el Clivus Capitolinus y llegamos en seguida al

Capitolio,

que ya habíamos visitado dos noches antes. Ahora podemos verlo a la luz del día. Nosotros hemos entrado desde el foro, pero la entrada principal no es esa. Una hermosísima rampa sube hasta la plaza. Junto a la base de esta rampa nace también la empinadísima escalinata de Santa María de Aracoeli. Uno de los momentos mágicos de la visita a Roma es el ascenso de la rampa, flanqueada en su extremo por las estatuas de Cástor y Pólux que refrenan sus caballos. TodoCapitolio. Vista aérea el conjunto fue diseñado por Miguel Ángel, en torno a la estatua ecuestre de Marco Aurelio, que presidía el centro de la plaza. El edificio que la cierra es el actual ayuntamiento de la ciudad. A sus pies podemos admirar una fuente presidida por la diosa Roma.
    Varias parejas de novios posan para el fotógrafo en la escalinata de Santa María de Aracoeli y en el pórtico del Palacio de los Conservadores. A las 12:30 sacamos la entrada para los
inicio

Museos Capitolinos

(http://www.museicapitolini.org/ ), instalados en dos palacios proyectados por Miguel Ángel: Palacio de los Conservadores y Palacio Nuevo.  Dejamos las mochilas en el depósito del Palacio de los Conservadores y salimos al patio para admirar los restos (cabeza, pie, mano) de la estatua colosal de Constantino. Subimos la escalera monumental hasta la primera planta y entramos en la gran sala de los Horacios y Curiacios, donde tuvo lugar el acto solemne de la firma de la Constitución Europea. En esta sala puede verse la estatua de mármol de Urbano VIII, de Bernini, y la estatua en bronce de Inocencio X, de A. Algardi. En las salas siguientes hay obras extraordinarias y conocidísimas como el Retrato de Bruto, el Espinario, la Loba capitolina, la Cabeza de Medusa de Bernini, un busto de Alcibíades y un busto de Sócrates. La gran sorpresa es el nuevo, luminoso y moderno espacio acristalado habilitado para la exposición definitiva de la gran joya de este museo: la imponente estatua ecuestre de Marco Aurelio, que hasta hace poco se erigía en el centro de la plaza y que ha sido sustituida por una copia. Sirvió de modelo a otras obras en el Renacimiento: la del condotiero Colleoni, de Verrocchio, en Venecia, y la del Gattamelata de Donatello, en Padua. Tras su restauración fue alojada en el patio del palacio Nuevo, tras un cristal, que impedía observarlo con detalle. Nos hacemos una foto de grupo para inmortalizar el momento. En esta misma sala se exponen la cabeza colosal de Constantino y el Hércules, ambos en bronce, que antes podían verse en la sala de los Horacios y Curiacios. En otra sala podemos  admirar el busto de Cómodo con los atributos de Hércules. Explicamos que éste es el emperador que aparecía en la película Gladiator. Por falta de tiempo no visitamos la Pinacoteca. Salimos y cruzamos la plaza para entrar en el Palazzo Nuovo, sede del auténtico Museo Capitolino, el primer museo del mundo.Marco Aurelio
    En el patio llama primeramente nuestra atención la fuente del Marforio, que representa una divinidad fluvial. Nos hacemos una foto de grupo y nos llaman la atención por sentarnos en la fuente. Subimos la escalinata y recorremos las diversas salas. Rara vez es posible encontrar tantas obras maestras en tan poco espacio. Admiramos los mosaicos de las máscaras  y de las palomas, la Venus Capitolina, los bustos de emperadores, escritores y filósofos (el de Cicerón se expone temporalmente en el Coliseo), el Centauro Viejo  y el Centauro Joven, la Amazona herida firmada por Sosicles, el Fauno borracho, el Niño de la oca. La visita acaba en la sala del Gladiador, con obras admirables como Eros y Psique, la bellísima Amazona herida copia del original de Fidias y, sobre todo, el impresionante Galo moribundo. Nos despedimos con  un último vistazo al corredor por donde habíamos entrado.
    Salimos a las 13:30. Bajamos las escaleras que conducen al Museo del Risorgimento. Ese día acaba una gran exposición sobre Modigliani. Pero ni el cansancio de los alumnos ni el precio de la entrada nos animan a visitarla. En su lugar vemos la exposición gratuita sobre arte vietnamita actual, gozando a la vez del estupendo aire acondicionado de las salas.
    Cruzamos la avenida de los Foros Imperiales y nos sumamos al grupo que se agolpa en torno a un futurista prototipo de coche policial. Los alumnos se hacen fotos, algunos subidos a las motos.
    Bordeamos el foro de Trajano, pudiendo admirar de cerca la extraordinaria Columna Trajana, de 30 m de altura, en cuyo friso en espiral se narran las campañas del emperador en Dacia. Pasamos frente al Victoriano.
    Camino de la pizzería entramos en el zaguán del Palazzo Venezia. Los alumnos se sientan, incapaces ya de ver nada, con aspecto derrotado. Son las 14:10. En pizzería La Montecarlo nos han preparado para hoy pasta al pesto, exquisita, aunque a algunos no les gusta demasiado. La mayoría vuelve a pedir pizza.
    Acabada la comida, con mucho calor, iniciamos un paseo que nos llevará hasta el Circo Máximo. Pasamos por el Palazzo della Cancelleria, obra maestra del primer renacimiento. Desembocamos en el
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Campo dei Fiori,

donde fue quemado Giordano Bruno, cuya estatua se alza en medio de la plaza. Al anochecer, cuando desaparecen los puestos de fruta y flores, es uno de los lugares con mayor encanto de Roma. A unos pasos está el Palacio Farnesio (sede de la embajada francesa). La plaza se adorna con dos fuentes sobre enormes bañeras procedentes de las termas de Caracalla. La siguiente visita es al cercano Palazzo Spada. Su patio está adornado con estatuas que representan a los dioses grecorromanos. Explicamos cómo se consigue un curioso efecto óptico y de perspectiva en la galería de columnas realizada por G. M. da Bitonto (aunque se le atribuía a Borromini).
Continuamos y nos acercamos a la ribera del Tíber para ver la ínsula tiberina, a la que se accede por dos puentes. Ya en el antiguo

Foro Boario,

encontramos el templo de Portuno y el circular de Hércules. Frente a éstos se encuentra la  iglesia medieval de Santa Maria in Cosmedin, de interior muy interesante y en cuyo atrio la Boca de la Verdad, atrae a miles de turistas. A las 16:15 aprovechamos el césped cercano al templo de Hércules para echar una Foro Boariorelajante siesta de hora y cuarto. A espaldas Santa María in Cosmedin está el solar de lo que fuera el Circo Máximo, gigantesca construcción que tenía capacidad para 250.000 espectadores. Os dejamos una vista aérea, tomada de Internet, así como otra foto con las celebraciones del mundial de fútbol, que se hicieron en este vasto espacio.
Vamos a cruzar el Tíber para conocer el

Trastévere.

La primera visita es a la  iglesia de Santa Cecilia, erigida sobre la casa en que vivía la santa mártir. La iglesia fue muy remodelada en el siglo XVIII. Bajo el altar hay una escultura de Cecilia, obra bellísima de Stefano Maderno (1600), que muestra a la santa tal como fue encontrada en su tumba de las catacumbas de San Sebastián.
Continuamos hasta San Francesco in Ripa para ver la estatua de la Beata Ludovica Albertoni, de Bernini. Están celebrando algún acto litúrgico. Preferimos no entrar para no molestar.
Recorriendo las tranquilas calles del barrio, llenas de  encanto, llegamos a  Santa Maria in Trastévere, primera iglesia dedicada en Roma a María. La actual edificación es del siglo XII. La basílica consta de tres naves con grandes columnas antiguas, reaprovechadas, con entablamento. Lo que da fama a la iglesia son sus impresionantes mosaicos en el arco y el casquete del ábside, especialmente las seis escenas de la vida de la Virgen realizadas por Cavallini en el siglo XIII. Las columnas, de longitud de fuste desigual, se igualan gracias a las basas. Al salir compramos un helado en la plaza. Las calles cercanas a Santa María tienen un especial encanto para el paseante. A las 19:00 tomamos el tranvía hasta Largo di Torre Argentina. De allí mismo sale el bus que nos lleva hasta el final de Via Nazionale. No todos podemos entrar en el mismo bus. Van atestados de gente, entre ellos algún indeseable. A las 19:50 estamos en el restaurante.

Presentación Roma 1 y 2 Vaticano-Roma 3 y 4 Pompeya Nápoles 1-Paestum Nápoles 2


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