I.E.S. "ALONSO CANO", DÚRCAL

VIAJE DE ESTUDIOS: ITALIA 2007


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Presentación Roma  1 y 2 Vaticano  y Roma 3  Orvieto - Siena -  Florencia Pisa -  Bolonia Venecia


  1. 3º.- 25 DE JUNIO, LUNES: VATICANO - ROMA
    1. Basílica de San Pedro,
    2. Museos Vaticanos.
    3. Capilla Sixtina.
    4. Campo dei Fiori,
    5. Foro Boario,
    6. Trastévere,

3º.- 25 DE JUNIO, LUNES: VATICANO - ROMA

   plaza Desayunamos a las 7:30. A las 8:20 entramos en el vestíbulo de la estación Términi para tomar la línea A del metro. Los vagones y el andén están atestados de gente. No logramos entrar todos en el primer tren, ni en el segundo. El último grupo, con dos profesores, debe esperar a un tercer tren. En la parada Ottaviano-San Pietro nos juntamos todos.
La cola para los Museos Vaticanos ya es enorme. Como casi todos los años, decidimos entrar primeramente en la Basílica de San Pedro, con la esperanza de que la cola de los museos avance un poco. Así pues, llegamos a la Piazza di San Pietro. En la columnata de Bernini están los controles de la policía para el acceso a la basílica. Afortunadamente no hay que esperar mucho. A las 9:25 entramos en la

Basílica de San Pedro,

la más imponente y grande de la Cristiandad. Permanecemos unos momentos al comienzo de la nave central, para tener una visión de conjunto y hacernos una idea de las enormes dimensiones que tienen los diversos elementos arquitectónicos y decorativos. Eso no se aprecia a primera vista. Tan sólo cuando los alumnos ven al fondo el tamaño diminuto de las personas, pueden comprender la magnitud de la basílica. Comenzamos la visita dirigiéndonos a la primera capilla de la nave derecha. Allí está,san pedro algo alejada y tras un cristal, la famosa Piedad, obra de un jovencísimo Miguel Ángel. Continuamos por la nave derecha y vamos contemplando algunos imponentes mausoleos de papas.  Llamamos la atención de los alumnos sobre las grandes copias de pinturas realizadas en mosaico. Los más incrédulos tienen que acercarse para constatar que se trata de mosaicos. Unos cordones impiden el paso al transepto y al ábside, por lo que tenemos que conformarnos con ver de lejos la  Cátedra de San Pedro de Bernini. Tampoco podemos situarnos bajo la cúpula inmensa que construyó Miguel Ángel. Sobre la tumba del apóstol se levanta el baldaquino de Bernini, con cuatro enormes columnas salomónicas. Recordamos que se fundieron con el bronce procedente de las trabes del Panteón. Unos operarios están trabajando encaramados en lo alto, limpiando y restaurando. En los nichos abiertos en los cuatro pilares que sostienen la cúpula hay estatuas gigantescas. Famoso es el San Longinos de Bernini. Pasamos a la nave izquierda y seguimos viendo suntuosas tumbas de papas. Nos llama la atención especialmente la de Alejandro VII, de Bernini. Continuamos hasta el comienzo de la nave para detenernos en el monumento funerario de los Estuardo, obra delicadísima y emocionante de Cánova: junto a una puerta (símbolo del tránsito hacia la otra vida) dos figuras Cánovaaladas se apoyan sobre antorchas invertidas. A la salida, a ambos extremos del pórtico se divisan las estatuas ecuestres de Carlomagno y de Constantino. Desde el pórtico hay unos cordones que dirigen al visitante a la entrada lateral de acceso a la cripta de los papas. La tumba que despierta más curiosidad es la sencilla lápida bajo la que reposan los restos de Juan Pablo II. Salimos a la Plaza de San Pedro. En poco tiempo la cola para acceder a la basílica ha aumentado enormemente. Sin embargo no ha menguado mucho la de los Museos Vaticanos. La hora y veinte minutos (se nos antojan más de dos horas) de cola bajo un sol despiadado es una experiencia bastante desagradable. Parece que a nadie se le ha ocurrido aliviar esas largas esperas instalando algún tipo de protección contra el sol.
A las 11:50, ya bastante cansados, entramos en los

Museos Vaticanos.

     Salimos primeramente al patio de la Piña. Un cordón impide el paso a la Galería Chiaramonti, enorme corredor construido por Bramante, que contieneTorso estatuas, bustos y sarcófagos de la Antigüedad grecorromana. Por lo tanto, tampoco se puede acceder al Brazo Nuevo, galería neoclásica que contiene obras de gran interés, como el Augusto de Prima Porta o la estatua colosal del Nilo. Estos cierres se deben exclusivamente a problemas de organización del personal de vigilancia. Privan así al visitante, sin aviso previo ni rebaja en la entrada, de espacios importantes de los museos. En los últimos cinco años tan sólo una vez hemos podido ver el Brazo Nuevo.
    Llegamos al Museo Pío-Clementino. La primera obra maestra que encontramos es el Apoxiomenos, copia romana de un original en bronce de Lisipo (siglo IV a. C.). Entramos en el patio octogonal. Los alumnos no están muy receptivos. Casi hay que obligarles a que presten atención a las maravillosas obras que allí se exponen:, el Apolo de Belvedere, el Hermes, el grupo de Laoconte. Explicamos la conmoción que supuso el hallazgo de esta extraordinaria obra en la Domus Aurea y la errónea reconstrucción del brazo perdido, hasta que tiempo después se encontró el original. Admiramos también el Perseo de Cánova.         Seguimos hasta la Sala de las Musas, donde se expone el célebre Torso de Belvedere y entramos en la Rotonda, en cuyo suelo se halla un mosaico antiguo con Centauros, Tritones y Nereidas. Sorprenden también algunas estatuas, como la colosal de Hercules en bronce, la de Juno Sospita y algunos bustos, como el de Júpiter de Otrícoli.Echamos en falta el de Antínoo. Pasamos a la Sala de Cruz Griega, donde podemos ver los enormes sarcófagos en pórfido de Santa Elena y Santa Constanza.
Rotonda Al salir de la Rotonda entramos en el Museo Egipcio para una visita muy rápida. Los alumnos tienen así la ocasión de ver por primera vez, entre otras cosas, espléndidos sarcófagos y una momia. El recorrido nos obliga a pasar de nuevo por el patio octogonal. Al pasar por la Sala de los Animales, que diez minutos antes estaba cerrada, vemos que han retirado el cordón y que se puede visitar. Tras pasar de nuevo por la Rotonda subimos hasta la Galería de los Candelabros (a pesar de que contiene algunas obras muy nortables, se ha convertido casi en una mera zona de paso por donde las masas de turistas  se encaminan a la Capilla Sixtina) y seguimos por la Galería de los Tapices y la Galería de los Mapas. Entre una insufrible aglomeración de visitantes nos aproximamos a las Estancias de Rafael. En vista del calamitoso estado de los alumnos decidimos renunciar a visitarlas y dirigirnos directamente a la


Capilla Sixtina.

    Permanecemos un rato admirando la bóveda pintada por Miguel Ángel entre 1508 y 1512, por encargo de Julio II; el  Juicio Final (que Miguel Ángel pintó desde 1535 a 1541, en el pontificado de Pablo III) y los frescos de Botticcelli, Perugino, Ghirlandaio, Signorelli y otros.Adán
Salimos. Encontramos cerrada la Sala de las Bodas Aldobrandinas. Cruzamos junto la Biblioteca Apostólica y damos un rato de para ir a los servicios. Los alumno están derrengados y aprovechan para sentarse en el suelo. Por fin llegamos a la gran escalera helicoidal por la que descendemos hasta la salida. Son  las 13:45.
Después de refrescarnos en la fuente que hay junto a la Puerta Angélica, descendemos por Via della Conciliazione y cruzamos el río Tíber por el puente Vittorio Emanuele II, desde el que se disfruta de una espléndida vista del Castel Sant'Angelo (Mausoleo de Adriano). Enfilamos el largo Corso Vittorio Emanuele. El cansancio y el hambre hacen mella en los alumnos, que no cesan de preguntar cuánto queda para llegar a la pizzería. A las 14:35 llegamos al restaurante Baffetto II, situado en Piazza Teatro Pompeo, a veinte metros del Campo dei Fiori. Nuestras mesas están en la calle, bajo un toldo que no llega a cubrirlas del todo. El calor es terrible. Nos sirven un menú semejante al de La Montecarlo, pero sin postre. El servicio es deficiente y mal organizado.
    A las 16:25 iniciamos un recorrido que nos lleva primeramente al vecino

Campo dei Fiori,

donde fue quemado Giordano Bruno, cuya estatua se alza en medio de la plaza. Al anochecer, cuando desaparecen los puestos de fruta y flores, es uno de los lugares con mayor encanto de Roma. A unos pasos está el Palacio Farnesio (sede de la embajada francesa). La plaza se adorna con dos fuentes sobreCampo dei Fiori enormes bañeras procedentes de las termas de Caracalla, que ahora están tapadas por restauración. La siguiente visita es al cercano Palazzo Spada. Su patio está adornado con estatuas que representan a los dioses grecorromanos. Explicamos cómo se consigue un curioso efecto óptico y de perspectiva en la galería de columnas realizada por G. M. da Bitonto (aunque se le atribuía a Borromini).
Continuamos y nos acercamos a la ribera del Tíber para ver la ínsula tiberina, a la que se accede por dos puentes. Ya en el antiguo

Foro Boario,

Santa Maria in Cosmedin encontramos el templo de Portuno y el circular de Hércules. Frente a éstos se encuentra la  iglesia medieval de Santa Maria in Cosmedin, de interior muy interesante, recientemente restaurado, y en cuyo atrio la Boca de la Verdad, atrae a miles de turistas. Pero no a nuestros alumnos que, con alguna excepción, se tumban directamente en el césped donde pensamos echar una relajante siesta. Los aspersores se ponen a funcionar y nos obligan a buscar refugio en otras zonas, en las que al poco rato también salta el riego.  A espaldas de Santa María in Cosmedin está el solar de lo que fuera el Circo Máximo, gigantesca construcción que tenía capacidad para 250.000 espectadores y que vimos desde el autobús el día de llegada.
A las 18:20 un niño de unos nueve años empieza a destrozar el sistema de riego y a lanzar tierra y grava contra nuestro grupo, lo que parece divertir a sus dos hermanos mayores, que no hacen nada por detenerlo. Decidimos dar por terminado el rato de descanso y cruzar el Tíber para visitar el

Trastévere,

 el barrio más popular de Roma. Entramos en la  iglesia de Santa Cecilia, erigida sobre la casa en que vivía la santa mártir. La iglesia fue muy remodelada en el siglo XVIII. Bajo el altar hay una escultura de Cecilia, obra bellísima de Stefano Maderno (1600), que representa a Cecilia tal como fue encontrada en su sepulcro de las catacumbas de San Calixto. Sobre el altar se alza el baldaquín gótico de Arnolfo di Cambio.Santa Cecilia
Continuamos hasta San Francesco in Ripa para ver la estatua de la Beata Ludovica Albertoni, de Bernini. Están celebrando misa y no podemos entrar.
Recorriendo las tranquilas calles del barrio, llenas de  encanto, llegamos a  Santa Maria in Trastévere, primera iglesia dedicada en Roma a María. La actual edificación es del siglo XII. Lo que da fama a la iglesia son sus impresionantes mosaicos en el arco y el casquete del ábside, especialmente las seis escenas de la vida de la Virgen realizadas por Cavallini en el siglo XIII. La basílica consta de tres naves con grandes columnas antiguas, reaprovechadas, con entablamento. Las columnas, de longitud de fuste desigual, se igualan gracias a las basas. Al salir compramos un helado en la plaza. A las 19:45 tomamos el tranvía hasta Largo di Torre Argentina,  y allí subimos al  bus de la línea 64 que nos lleva a Termini. Conseguimos entrar todos, pero a costa de no poder movernos y de soportar un calor asfixiante.
A las 20:30 cenamos y a las 22 ya estamos en el hotel. Hay que salir varias veces a poner orden. Incluso llaman a los profesores desde recepción.







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