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  1. LA NOVELA
    1. PETRONIO (¿? - 65 d. C.)
    2. APULEYO  (124-170 p.C.)

LA NOVELA

    En sentido amplio se considera novela a una narración literaria de cierta extensión, que trata de sucesos ficticios. En la antigüedad greco-latina la novela es un producto tardío, surge en época helenística y florece sobre todo en los primeros siglos de la época imperial. Es el último de los géneros literarios, tras siglos de desarrollo del drama, la épica, la lírica, la historiografía, etc, géneros de los que la novela se nutre. Se la ha estudiado a menudo como “una epopeya en decadencia”, que surge cuando el mundo greco-latino, mediterráneo, ha agotado ya sus grandes valores políticos y religiosos y, con ellos, la fuerza creadora que había impulsado las producciones de la época clásica.
    La novela, que nace en un ambiente de decadencia política, social y religiosa, es un género abierto, sin sujección a reglas formales, donde se mezclan historia y leyenda, elementos épicos y líricos, digresiones científicas y lenguaje coloquial, prosa y verso.
    El público al que va dirigida, culto en cierta medida, está ya de espaldas a los grandes temas y a las grandes motivaciones que en otro tiempo servían de lazo entre los ciudadanos. Además, la mujer se incorpora al público lector y a ella va dirigida en gran medida la producción novelística. La novela griega era un relato de amores románticos y aventuras viajeras con final feliz.
    En Roma la novela, además de ser un producto tardío, es un producto escaso. Sólo contamos con dos obras que puedan calificarse de novelas, una de Petronio y otra de Apuleyo. Parece haber sufrido la influencia de otro tipo de producción literaria: La sátira menipea. Ésta fue creada por Menipo de Gadara en el s. III a. C. y fue introducida en Roma por Varrón y seguida por otros muchos. Este género permite al autor hablar de todo y servirse de todas las formas: en prosa y en verso, en serio y en broma, yuxtaponiendo todo género de lenguajes y de discursos.
    Los rasgos fundamentales de la novela latina se pueden resumir en su carácter eminentemente satírico, heredado del género precedente, la sátira menipea, en la visión sorprendentemente intimista de la vida, manifestada en relatos de experiencias en primera persona por parte de los protagonistas, en un fuerte componente erótico, una inquietud constante por el movimiento de los personajes mediante la narración de viajes y una asociación de motivos religiosos a sus aventuras y experiencias.
    Desde el punto de vista formal, la estructura de la novela se caracteriza por la acumulación de episodios, la capacidad de digresión y la viveza narrativa. En correspondencia con estos rasgos se produce un uso de la lengua popular, con abundantes vulgarismos que permiten una aproximación al latín coloquial de la época.

PETRONIO (¿? - 65 d. C.)

     Llamado en su tiempo arbiter elegantiae, por su notorio buen gusto, gozó de la amistad de Nerón, lo cual suscitó la envidia del poderoso Tigelino, su valido, que lo acusó calumniosamente de haber tomado parte en la conjuración de Pisón. Como Séneca y Lucano, murió víctima de tal acusación. Se suicidó con la mayor serenidad, no sin antes enviar a Nerón un escrito, en el que se detallaban todas las infamias cometidas por el tirano.
    Se atribuye a Petronio una extensa novela picaresca y de aventuras, en veinte libros, que ha llegado a nosotros muy fragmentariamente, con el nombre de Satiricón. En ella se narran las andanzas de un joven disoluto, Encolpio, y de tres compañeros de su misma calaña.
    El fragmento más conocido es la cena de Trimalción. Rebosa comicidad y fuerza satírica y es una magistral caricatura de la conducta de los libertos convertidos en nuevos ricos. La escena tiene lugar en una pequeña ciudad de la Campania y en ella se describe el convite ofrecido a sus amigos por un nuevo rico, que alterna el lujo más costoso con el refinamiento más ridículo. El anfitrión es un tipo zafio, engreído, pedante, que presume de culto y suelta a menudo disparates tales como que Anibal tomó parte en la conquista de Troya. Posee valiosos objetos de arte, en los que, según explica a su invitados, está representada Casandra dando muerte a sus propios hijos y Dédalo encerrando a Niobe en el caballo de Troya.
     Sus riquezas son inmensas. Posee centurias de cocineros y, al oír una declamación que comienza con las palabras “Había una vez un rico y un pobre...”, la interrumpe con la pregunta candorosa: “ ¿Qué quiere decir pobre?”.
    Obra de tono muy libre y de gran originalidad. Con una fina ironía y delicada sensibilidad nos pinta el desenfreno de la “alta” sociedad de la época de Nerón. Hay en esta novela una perfecta adecuación entre la conducta de los personajes y sus palabras, que corresponden exactamente a su extracción social y a su nivel cultural. Pone de relieve la retórica vana con que se educa a la juventud, las prédicas huecas de los falsos filósofos, la estúpida conducta de los nuevos ricos, la miseria moral y material del pueblo humilde y desheredado de la fortuna, frente al preciosismo ridículo de los privilegiados...; en suma, saca a la luz pública todos los trapos sucios de una sociedad hipócrita.
     Sin embargo el autor de esta sátira, empapada de Italum acetum, asiste al espectáculo que describe como un espectador imparcial y sonriente, mientras en la escena actúa, sin recato alguno, toda una serie de personajes llenos de vida y de realismo.
    Intercalados en la trama aparecen cuentos de tipo popular (como el del hombre lobo) y relatos obscenos del tipo de las llamadas “fábulas milesias” (como el del muchacho de Pérgamo y el de la matrona de Éfeso)  
    En el Satiricón se imita el lenguaje hablado por la gentes de su época, de suerte que esta obra constituye una valiosa fuente para el estudio del latín vulgar.

APULEYO  (124-170 p.C.)

    Un siglo posterior a Petronio, en época de los Antoninos, desarrolla su actividad literaria Lucio Apuleyo, nacido en Madaura de África. Su educación se llevó a cabo en  Cartago y Atenas, llegando a actuar como abogado en la propia Roma. Viajó mucho y de esos viajes extrajo conocimientos de religiones orientales. Se casó con una rica viuda y fue por ello acusado de usar la magia. Escribió poemas, tratados y discursos que publicó. Pero es más conocido por su novela La Metamorfosis o El asno de oro.
    En esta novela se narran las curiosas aventuras de Lucio, mercader de Corinto en viaje por Tesalia, el cual, al pretender transformarse en ave, se convierte durante algunos meses en asno, por haberse equivocado de ungüento mágico. Con esta apariencia, pero conservando sus facultades humanas, salvo la palabra, entra al servicio de distintas personas: bandidos, mercaderes, soldados, sacerdotes embaucadores, esclavos, etc., situación que le permite observar de cerca y describir fielmente la mentalidad, el carácter, las reacciones y el modo de actuar de los componentes de los diversos estratos de la sociedad de su tiempo, referir las extrañas aventuras de que es testigo presencial y reproducir los cuentos que se relatan a lo largo de su incesante peregrinar en poder de amos tan heterogéneos.
     Una de esas historias, verdadera joya literaria, es la de Psique y Cupido, que ha sido objeto de numerosas traducciones y paráfrasis en múltiples idiomas y en la que culminan las brillantes dotes narrativas de Apuleyo.
    Finalmente, gracias a la intervención de la diosa Isis, Lucio podrá recuperar la forma humana y, agradecido, se iniciará en sus misterios y se consagrará a su culto. 

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