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Baco (Dioniso), dios del vino


   Baco (Βάκχος) ο Dioniso (Διόνυσος) era hijo de Zeus y de la mortal Semele. Hera, furiosa por la nueva infidelidad de su marido, decidió vengarse y tomó la forma de la nodriza de Semele para así acercarse a ésta  y hacerla dudar de la identidad del hombre con el que mantenía sus encuentros amorosos.

"S"Si realmente es Zeus, pídele que te muestre su verdadera forma divina"- dijo, y Semele, ingenua, siguió su consejo. 

Se presentó ante Zeus y le pidió un favor sin concretar qué sería. Solo cuando este juró sobre la laguna Estigia, ella le reveló de qué se trataba. Al comprender su petición, Zeus intentó negarse pero ya estaba sujeto a su juramento.


Semele contempló fascinada como Zeus cambiaba su cuerpo mortal por su forma original de dios cuyo fulgor irresistible acabó por fulminarla. Sin embargo, Zeus consiguió sacar de su vientre al hijo de ambos, Baco, se lo introdujo en un muslo para que completara su gestación y lo entregó después a unas ninfas para que lo criaran. Hera, insatisfecha con su venganza, lo condenó a vagar errante por la tierra, presa de la locura, hasta que fue sanado por Cibeles.


Al crecer, Baco descubrió el arte del vino y viajó por todo el mundo enseñándolo. Llegó hasta la India, difundiendo sus cultos y ritos allí por donde pasaba. En cambio, en Grecia numerosos príncipes los prohibieron por considerarlos salvajes e incivilizados. El rey de Tebas, Penteo, fue uno de los príncipes que más se opuso a estos cultos y cuando descubrió que sus propios súbditos los celebraban en un bosque cercano a la ciudad, decidió atrapar a uno de estos adoradores para retenerlo como prisionero.


Acetes fue apresado y llevado ante Penteo para ser interrogado. Relató cómo había conocido a Baco antes de embarcar con su tripulación. Sus ropajes y rasgos aristocráticos les sorprendieron y sus compañeros decidieron llevarlo con ellos creyendo que sería hijo de algún hombre adinerado dispuesto a pagar un buen rescate por su niño. Acetes fue el único en percatarse de la aureola divina que envolvía al muchacho y al descubrir que pretendían engañarlo y llevarlo a Egipto se negó a tripular el barco. En efecto, al divisar las costas de Egipto, Baco reveló su verdadera identidad, convirtió a los marineros en delfines y encalló el barco por medio de una gran parra. Tras esto, Acetes lo siguió y veneró.


Al finalizar su relato, Penteo mandó encarcelarlo para ejecutarlo más adelante. No obstante, cuando regresaron con esta intención, encontraron la celda vacía y Penteo estalló en cólera. Decidió acercarse él mismo a estos bosques y grande fue su sorpresa al encontrar a su madre Ágave en medio de la orgía celebrada en nombre de Baco. Ella lo vio y embriagada por los efectos del vino lo confundió en su delirio con un jabalí al que ordenó despedazar.



Tras este incidente, Baco viajó a Naxos donde se enamoró de Ariadna, princesa de Creta a la que Teseo había abandonado. Venus, apiadándose de ella, le había prometido un marido inmortal y así fue. Baco se casó con ella y le regaló una corona confeccionada por el mismo Vulcano. Tuvieron cuatro hijos y, al morir Ariadna, Baco subió la corona al cielo, convertida en la constelación Corona Borealis.

 

Elena Ruiz Ostos, alumna de 1º Bachillerato




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