latín y griego
esfinge
correo I.E.S. "ALONSO CANO". DÚRCAL Enlace a  iesalonsocano.es

cenefa

portada
LEYENDAS MITOLÓGICAS Página principal Dpto. Latín
   Volver

Hero y Leandro


   Hero era una sacerdotisa de Afrodita , que vivía retirada en una torre en Sestos, cerca del mar, en el extremo del Helesponto.

  Leandro, un joven de Abidos en el otro lado del estrecho, deslumbrado por la hermosura de Hero, se enamoró de ella y cada noche cruzaba el Helesponto a nado para estar a su lado.

  Tomados de la mano, Leandro llevó a Hero al templo. Allí le rogó que tuviera compasión de su deseo. Le besó el cuello. Le dijo que a Afrodita le disgustaban las vírgenes; que él estaba a sus pies derribado por el dios del amor, y que ella, para él, era como una diosa. Protestó Hero al principio y hasta lo amenazó. Pero luego de oírlo, enmudecía mientras ardía su corazón y temblaba ella al contemplar su hermosura.

 Fue entonces que Leandro, vencido por su amor, le dijo: "por tu amor, cruzaría hasta las olas salvajes."

Le pidió entonces que encendiera una lámpara en la torre para que él, nadando en la oscuridad, encontrara el camino. Y añadió que ella era la lámpara de su vida; la estrella que seguiría, olvidándose ya del Guardián de la Osa, de Orión y de toda otra estrella o constelación.

Y así pasó el cálido verano. Al anochecer, pasaba Leandro largas horas en la costa, esperando la señal, y al llegar la noche, Hero alumbraba la lámpara en la torre. Y al verla, ardía Leandro como la lámpara. Sentía que Afrodita, que nació en el mar, lo protegía, cuando desnudo corría por la playa para tirarse al mar. Una vez en el agua, era Leandro su propio barco, su propio remero y escolta, siempre encaminando el curso en dirección a los destellos de la lámpara, que Hero resguardaba con su manto.

Pero una tormentosa noche de invierno las olas sacudieron a Leandro en el mar. Pronto se vio en manos de olas violentas, que los vientos levantaban en sus luchas intestinas: Euro contra Zéfiro, Bóreas contra Noto.


Apagó una ráfaga de viento la lámpara en la torre de Hero, y presa de la oscuridad, Leandro se desorientó y se ahogó.

Al día siguiente, las olas arrastraron su cuerpo hasta el pie de la torre. Al verlo destrozado por las rocas, Hero se desgarró el vestido y se tiró de lo alto de la torre, quedando su cuerpo junto al de él.

 Nadie supo nunca del amor de Leandro y Hero, excepto la vieja criada, que fue la única que pudo saber de él. Quienes contaron la historia fueron Museo Gramático y el poeta Publio Ovidio Nasón. Ambos deben haberla escuchado de algún otro. El amor de Leandro es difícil de imitar. Pero su hazaña atlética fue emulada mucho después, en 1810 d.C, por el poeta inglés Lord Byron, que nadó de Sestos a Abidos en una hora y diez minutos, aunque no lo esperaba en la otra orilla una sacerdotisa de Afrodita.

 
El texto está tomado de un hermoso blog que os recomendamos: http://www.librodearena.com/


portada
   Volver