latín y griego
esfinge
correo I.E.S. "ALONSO CANO". DÚRCAL Enlace a  iesalonsocano.es

cenefa

portada
LEYENDAS MITOLÓGICAS Página principal Dpto. Latín
   Volver

Ío y Júpiter


   Juno, la esposa de Júpiter, se percató de que oscurecía muy repentinamente y dedujo que su esposo había arrastrado las nubes para  ocultar sus aventuras amorosas. La diosa apartó las nubes y vio a su marido junto al río con una novilla de singular belleza.
Esta vaquilla era Ío, una ninfa con la que Júpiter había estado coqueteando y a la que el dios apresuradamente dio esa forma para ocultarla y que Juno no lo sorprendiera con ella.

    Juno, que intuía lo que pasaba, pidió a su marido que le regalase la novilla y él, para que no se descubriese su aventura, lo hizo. La diosa dejó a la novilla con Argos, un gigante que poseía cien ojos por lo que siempre podría vigilarla ya que siempre dormía con cincuenta ojos abiertos: le daba de comer y la ataba a una cuerda.

    Un día, Ío vio a su padre y sus hermanos que no la reconocieron bajo esa forma animal y para que lo lograran, la ninfa escribió su nombre en la tierra con su morro ya que tenía un nombre corto. Su padre, dándose cuenta de que la novilla era su hija, la abrazó pero Argos los apartó bruscamente.


    Júpiter, viendo el sufrimiento de la ninfa, llamó a Mercurio para que se encargara de Argos y el dios tomó la apariencia de un pastor que tocaba la flauta mientras sus ovejas paseaban. Argos, entusiasmado con la música, le pidió que tocase mientras charlaban.

    Mercurio empezó a contarle una anécdota y antes de que terminara, se percató de que el gigante había cerrado todos los ojos y aprovechó para cortarle la cabeza. Juno puso los ojos de Argos en la cola del pavo real en su honor.

    La venganza de Juno se produjo mandando a Ío un tábano que la atormentaba y ella recorrió todo el mundo para escapar de él. Júpiter le prometió a Juno no tener más aventuras a cambio de que pusiera fin a su venganza.

    Cuando Ío recuperó la forma humana y la confianza en sí misma, regresó junto a su padre y tuvo al hijo que había engendrado de Júpiter, Épafo.

    El mar Jónico (Iónico) tiene el nombre de la ninfa en su honor. También el Bósforo (literalmente: paso de la vaca).



Inés González Hidalgo, 4º ESO



portada
   Volver