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Meleagro


Eneo y Altea, reyes de Calidonia, tuvieron un hijo al que llamaron Meleagro. A los siete días de su nacimiento se presentaron las Moiras, tres diosas que regían la vida de los humanos: una tejía los hilos de la vida, otra los enrollaba y otra cortaba el hilo, dando fin a la existencia de esa persona.
Predijeron las dos primeras que Meleagro sería fuerte y valiente, para alegría de sus padres, pero dijo la tercera que su hijo moriría cuando se consumiera el tizón que ardía en el fuego en ese mismo momento. Su madre Altea recogió el tizón, lo apagó y lo escondió en un lugar seguro.

     Meleagro creció y se hizo fuerte y valiente, participó en el viaje de los Argonautas y se casó con una muchacha llamada Cleopatra. Llegó entonces al reino una temporada de buenas y abundantes cosechas y el rey Eneo, agradecido, hizo una ofrenda a todos los dioses. Pero como eran muchos, sin querer se olvidó de la diosa Artemisa que, enfadada, envió un gran jabalí a los bosques de Calidonia para que sembrara el caos.
El padre de Meleagro pidió entonces ayuda a los reinos vecinos, ofreciendo la piel del jabalí como premio a quien lo matara.

   Además de Meleagro, acudieron a la llamada entre otros Jasón, Ificles (hermano de Heracles), Teseo (quien había matado al Minotauro), Cástor y Pólux (hijos de Zeus), dos centauros y los tíos de Meleagro, Plexito y Toxeo. Se presentó además Atalanta, una muchacha joven y veloz provista de arco y flechas, hija del rey de Arcadia.


    Tras nueve días de festejos, al décimo iniciaron la cacería, pese a la oposición de algunos a que participara Atalanta, por el hecho de ser mujer. Pero Meleagro los obligó a todos a asistir.

    Una vez en el bosque hallaron al jabalí que envistió contra los cazadores hiriendo a unos y matando a otros. Atalanta lo hirió con una de sus flechas en una oreja y el cazador Anfiarao le atravesó el ojo derecho. Ya por último Meleagro, aprovechando la ceguera parcial del animal, le atravesó el corazón con una lanza.

    Después despellejó al animal y le dio la piel a Atalanta, pues consideraba que era ella quien la merecía por haber herido la primera al animal.
Los demás se opusieron, y tras una fuerte discusión, Meleagro mató a sus tíos.

    Cuando su madre Altea se enteró de la muerte de sus dos hermanos a  manos de Meleagro, cegada por la ira y el dolor recogió el tizón de su escondite y lo prendió, dando así muerte a Meleagro y cumpliendo la profecía de las Moiras.

    Altea se suicidó y la diosa Diana, al ver sufrir a la familia, transformó a las hermanas en pájaros.

Esther Díaz Cano, alumna de 2º Bach.



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