I.E.S. "ALONSO CANO". DÚRCAL
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I.E.S. "ALONSO CANO", DÚRCAL

VIAJE DE ESTUDIOS: GRECIA  2008


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Presentación Atenas 1 Epidauro
Micenas 
Olimpia
Delfos
Kalambaka
(Meteora)
Atenas 2


  1. 1º.- Lunes, 23 de junio:
  2. 2º.- MARTES, 24 DE JUNIO.  Atenas:
    1. Acrópolis.
    2. Ágora Griega.
    3. Barrio de Monastiraki.
    4. Barrio de Plaka.
    5. Olimpeion:  
    6.  Estadio Panatinaikó,
    7. Plaza Sindagma,

1º.- Lunes, 23 de junio:

    Cuando el bus de la empresa Liñán llega con cinco minutos de adelanto a la ermita, a las 10:40, casi todos los alumnos están esperando con sus familiares. Cargamos las maletas y recogemos los carnés a los alumnos a medida que van subiendo al bus. Unos minutos después salimos y nos dirigimos hacia El Padul para recoger a los siete alumnos que alli nos aguardan y cuyas maletas deben ir arriba porque ya no caben en el maletero. Llegamos sin novedad al aeropuerto de Granada. A las 12 ya estamos facturando el equipaje. Nos dan dos tarjetas de embarque, la del vuelo a Madrid y la del vuelo Madrid-Atenas. Esta última la recogemos para evitar extravíos. Tenemos tiempo de tomar algo en la cafetería y embarcamos. El avión es un Airbus A320, muy cómodo por la holgada distancia entre asientos. Despegamos a las 13:45 y a las 14:30 ya estamos en la T-4 de Barajas. Tenemos por delante 4 horas de espera hasta que salga el vuelo hacia Atenas. Tras comer algo cada uno aprovecha el tiempo como mejor sabe. Cuando por fin sale en pantalla que nuestra puerta es la H8, nos dirigimos allí y repartimos las tarjetas de embarque. Nuestro avión, un Airbus A321 lleva el nombre de un parque natural riojano: Sierra de Cebollera. También tiene entre asientos la cómoda distancia que permite estirar las piernas. Despegamos a las 18:50. El vuelo durará tres horas y media. Antes de aterrizar hacemos la advertencia de que hay que adelantar una hora los relojes. Así que a las 23:25, hora de Grecia, estamos ya en el aeropuerto de Atenas, donde nos aguarda, provisto de un cartel con el nombre del grupo "Alonso Cano" Lucas Bitos, asistente de traslados de Tourist Club International. Recogemos el equipaje sin incidencias y Lucas nos guía hasta el bus que será el que utilizaremos en todo el circuito. En el trayecto hasta el hotel, Lucas nos va dando las primeras informaciones útiles sobre Grecia y Atenas. Durante unos momentos nos es posible contemplar iluminada a lo lejos la Acrópolis. Por fin llegamos a las proximidades del hotel, cerca de la estación de tren Larissa. Cogemos las maletas y seguimos a Lucas. Primera sorpresa: no vamos a alojarnos, como creíamos, en el hotel Oscar, sino en el Oscar Inn (a doscientos metros de aquél). La diferencia entre ambos establecimientos de la misma cadena es que el Oscar tiene una piscina en la terraza y el nuestro no tiene piscina, circunstancia que apesadumbra a algunos alumnos que venían ya con el cuerpo hecho a darse algún chapuzón al día siguiente. Pero Lucas los tranquiliza asegurando que con la tarjeta de nuestro hotel se puede acceder a la piscina del Oscar sin problemas.
Repartimos las habitaciones. La segunda sorpresa es que nos han reservado casi todas las habitaciones cuádruples, cuando en las conversaciones con la agencia iban a ser triples. Por lo demás el hotel está bien. El personal es amable, el vestíbulo es muy amplio, funciona el aire acondicionado, las habitaciones son espaciosas y las camas buenas. Los cuartos de baño, en cambio, son pequeños.

ermita avion hotel

2º.- MARTES, 24 DE JUNIO.  Atenas:

Nos levantamos a las 7 h. A las 7:30 bajamos al comedor, donde nos espera un buen desayuno autoservicio. Los alumnos, por lo general poco inclinados a probar cosas nuevas, pasan por alto una de las exquisiteces de la comida griega: el maravilloso yogourt que uno puede servirse generosamente con un cucharón. No hay otro igual. A las 8 h. estamos en la puerta del hotel, listos para iniciar la jornada. Justo enfrente hay una panadería que surte también al grupo de botellas de agua y refrescos, lo que nos obliga a esperar un cuarto de hora hasta que todos se aprovisionan.
Al final de la calle Samou, esquina con Filadelfias, está la boca de metro de la Estación Larissa. Tomamos la dirección Agios Dimitrios y bajamos en la parada Acropolis, una estación nueva, inaugurada para los Juegos Olímpicos de 2004. En sus vitrinas se exponen algunos de los restos arqueológicos aparecidos durante las obras de perforación de los túneles. A la salida tomamos la calle Dionisio Areopagita. A tan solo 50 metros de la bocaplano de metro tenemos ya la entrada al recinto arqueológico de la

Acrópolis.

    Antes de entrar, aprovechando la sombra, explicamos a los alumnos lo que vamos a ver. Contamos la leyenda de la disputa entre Poseidón y Atenea por dar su nombre a la ciudad, la de Egeo, precipitándose desde la roca al creer muerto a su hijo Teseo, que volvía de matar al Minotauro. Recordamos que el enriquecimiento de Atenas es fruto de su liderazgo en la liga de Delos, formada tras la victoria sobre los persas, y que fue Pericles quien, a costa del dinero de las otras ciudades coaligadas, embelleció la Acrópolis con los monumentos que la iban a hacer famosa para siempre. Como después no podremos hacerlo, explicamos también las características del Partenón y del Erecteion.
teatro  Enseñamos en la taquilla el documento que hemos gestionado a través de la embajada y que nos abre las puertas de todos los museos estatales y recintos arqueológicos. En lo alto se perfila la roca, ceñida por las murallas de Cimón y los contrafuertes.
Nada más entrar encontramos el Teatro de Dionisos, cuya cávea se contruyó aprovechando la pendiente y tenía una capacidad para 15.000 espectadores. Se trata de un lugar emblemático para la cultura occidental. Aquí, con ocasión de la celebración de las Grandes Dionisíacas, nació el teatro: las representaciones en honor del dios Dionisos que evolucionarían y se perfeccionarían dando lugar a la tragedia y a la comedia. Desde estas gradas los espectadores asistieron a la representación de las obras inmortales de Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes y Menandro. El teatro sufrió ampliaciones y modificaciones sucesivas, las últimas en época romana, cuando su orquesta fue acondicionada para espectáculos de fieras.
    Dejamos a nuestra izquierda los restos del Pórtico de Eumenes y ascendemos hasta situarnos al costado del Odeón que en el siglo II de nuestra era mandó construir en recuerdo de su esposa Herodes Ático, filósofo y benefactor de Atenas. Tiene capacidad para cinco mil espectadores. Se conserva gran parte de su escena de tres pisos. Las últimas restauraciones han permitido que sigan celebrándose espectáculos teatrales y musicales. Y llegamos ya, aunque no por la Puerta Beulé, al grandioso acceso al recinto sagrado: los monumentales Propileos, Propileosconstruidos entre 437 y 432 a. C. por Mnesicles, sobre otros anteriores más modestos. Constan de una parte central, con dos frentes de seis columnas, y dos alas laterales que sobresalen. El frontis hexástilo dóricoodeón occidental, más deteriorado, da paso a un vestíbulo con columnas jónicas, en cuya pared se abren cinco puertas, siendo la central mán ancha para permitir el paso de los carros. Resulta fácil imaginar la impresión que este espacio escenográfico causaría en el viajero que iba a entrar en la Acrópolis. Riadas de turistas subimos las gradas y cruzamos los Propileos, cuyo interior y frontis oriental esán cubiertos de andamios. Ante nosotros se alzan el Partenón y el Erecteion. Un sol cegador nos hace entornar los ojos. Es una lástima no poder disfrutar de este soberbio espectáculo con otras condiciones de luz y temperatura y sin tanta masificación. El templo de Atenea Nike, cercano al ala derecha de los Propileos y asomado al extremo occidental de la roca (desde donde cuenta la leyenda que se arrojó al vacío Egeo), ha sido prácticamente desmontado para los trabajos de restauración y no podemos acercarnos a él. Fue construido por uno de los arquitectos del Partenón, Calícrates. Acabado hacia el 421 a. C., albergaba una estatua de Atenea como Nike (Victoria), pero sin alas, para que la victoria no abandonase nunca la ciudad. Es un templo jónico anfipróstilo tetrástilo (con dos frentes de cuatro columnas) de medidas perfectas y elegancia única.
    En la antigüedad, al cruzar los Propileos, el visitante se encontraba ante la estatua en bronce de Atenea Promachos, de 7,5 metros de altura, obra de Fidias.
    Dada la imposibilidad, por la aglomeración de gente y el sol inmisericorde, de hacer la visita en grupo o de dar explicaciones, recomendamos a los alumnos que rodeen tranquilamente el Partenón y se acerquen al mirador, dándonos cita junto al olivo del Erecteion.
    El Partenónpartenonsin duda la construcción cumbre del arte griego, fue construido por los arquitectos Calícrates e Ictino, aunque el proyecto sería supervisado por Fidias, el artista más importante de su tiempo. Es un templo dórico octástilo, períptero y anfipróstilo (es decir, con ocho columnas en cada uno de los frentes y diecisiete en cada lateral), diseñado de acuerdo con elaboradísimos cálculos matemáticos que buscaban la perfección en las proporciones y sujeto a ingeniosas correcciones ópticas apenas perceptibles. Los frontones tenían estatuas esculpidas por Fidias y sus discípulos, representando el nacimiento de Atenea y la disputa entre esta diosa y Poseidón. Las metopas representaban escenas de la Gigantomaquia, la Centauromaquia y la lucha contra las Amazonas. El interior estaba rodeado por un friso esculpido por Fidias, de 160 m., que representaba la procesión de las Grandes Panateneas. Está dividido en dos partes desiguales no comunicantes. La mayor era la cella que alojaba la gran estatua criselefantina de la Virgen (Parthenos), de 15 metros de altura, obra de Fidias. La menor (opisthodomos) guardaba los tesoros sagrados.
    El Partenón fue convertido en iglesia cristiana (sufriendo los primeros daños), en mezquita y polvorín. En 1687 una granada de la artillería veneciana provocó una gran explosión que voló todo el lado sur. Finalmente sus esculturas y relieves fueron expoliados por los franceses y, sobre todo por Lord Elgin (1801-1803), que luego los vendió al Museo Británico, donde aún se conservan, a pesar de la constante reclamación del gobierno griego para que sean devueltos.Erecteion
    Rodeamos el templo por el lado sur, muy deteriorado para ver el frontón este. En el interior hay una grúa. Otra en el lado norte, que está recubierto de andamios. La labor de restauración es incesante. Pasado el antiguo Museo de la Acrópolis, llegamos al extremo este, el mirador desde el que se divisa toda la ciudad. Sobre un alto mástil ondea la bandera griega, azotada por el viento.
    Recorremos el lado norte del Partenón para acercarnos al Erecteion. Este hermosísimo templo jónico tiene una planta compleja, debido a las irregularidades del terreno sobre el que se asienta y a la diversidad de cultos que albergaba: Atenea Políade, Poseidón, Hefesto. Se veneraban en él las tumbas de Erecteo y Cecrops, héroes míticos. El pronaos jónico hexástilo, que mira al Este, es bellísimo. En su cella se adoraba la efigie de Atenea Poliade, tallada en madera de olivo, a la que cada cuatro años, en las Grandes Panateneas, se le cambiaba el vestido, que era traído en procesión desde el ágora. El pórtico norte tiene cuatro columnas al frente y dos a los lados y conserva los casetones del techo. El pórtico meridional, o de las Cariátides, es universalmente conocido. El arquitrabe está sustentado por seis esculturas femeninas, actualmente copias. De las originales cinco están en el Museo de la Acrópolis y una en el Museo AreópagoBritánico. Habíamos citado a los alumnos junto al olivo plantado donde crecía aquel otro que Atenea regaló a la ciudad. A estas horas es uno de los pocos rincones con sombra. Hacemos algunas fotos de grupo con el Erecteion y el Partenón de fondo y nos dirigimos a los Propileos para iniciar el descenso.
   

Ahora sí cruzamos la puerta Beulé y bajamos hasta encontrar el Areópago, pequeña colina rocosa donde tuvo su sede el tribunal que juzgaba los crímenes de sangre. Una placa de bronce recuerda que aquí predicó el apóstol Pablo en el año 51 d. C. La subida es corta, pero escarpada. El viento sopla con fuerza e impide servirse de las sombrillas. Una vereda que sale de la base del Areópago conduce directamente a la Via de las Grandes Panateneas, que cruza el

Ágora Griega.

 El Ágora era el centro administrativo, político, judicial y religioso de la ciudad. En ella se reunían a diario los ciudadanos para comprar, comentar losatalo acontecimientos o, simplemente, para conversar. Destruida por los persas, fue reconstruida a partir del 420 a. C. Recorremos la via de las Grandes Panateneas, bordeada de olivos y laureles, buscando desesperadamente la sombra que nos ofrece el Pórtico de Atalo. Llegados allí nos sentamos a descansar y nos refrescamos en una fuente. En el siglo II a. C. el rey de Pérgamo, Atalo II donó a la museo agoraciudad este enorme edificio porticado (stoa en griego) que alojó un buen número de tiendas. Fue reconstruido totalmente entre 1953 y 1956 por la Escuela Arqueológica Americana de Atenas. En su interior se ha instalado el Museo del Ágora, donde se exponen unos 65.000 objetos, en su mayor parte procedentes de las excavaciones del ágora, que permiten hacerse una idea de la vida cotidiana de los habitantes de la Atenas clásica. Algo repuestos ya del calor, a las 11:30 h. entramos en este precioso museo. Admiramos sus colecciones de cerámica de todos los períodos, ajuares funerarios, lucernas, monedas, ofrendas votivas y pequeñas esculturas. Pero lo que más llama nuestra atención es la colección de ostraka,fragmentos de cerámica donde se escribían los nombres de las personas para las que se proponía la pena de destierro. El ostracismo, practicado entre el 487 y el 417 a. C. suponía la expulsión de la ciudad por diez años de aquellos ciudadanos considerados peligrosos para la ciudad y cuyos nombres hubieran aparecido escritos un determinado número de veces en estos trozos de cerámica. Es muy emocionante contemplar ostraka con los nombres de Arístides, Temístocles, Cimón, Jantipo o Pericles.

ostraka
    Nos dirigimos ahora al Teséion, pasando junto a las estatuas de tritones que guardan las puertas del Odeón de Agripa. Situado sobre una pequeña colina, el Theseion (dedicado en realidad a Hefesto y Atenea) es el templo griego antiguo mejor conservado. Fue construido entre el 460 y el 415 a. C., quizá por Alcamenes. Se trata de un templo dórico, períptero, hexástilo. Mientras contemplamos el friso de la parte oeste (la única con sombra a estas horas),  explicamos el mito de la Centauromaquia.Theseion
    Son las 12:15. Abandonamos el recinto arqueológico por la puerta cercana a la iglesia de Agios Filippos. Por la calle de igual nombre llegamos a Odós Ermou, en un tramo no peatonal. Todas las callecitas perpendiculares están llenas de tiendas y turistas. Se trata del abigarrado y pintoresco barrio de Monastiraki.
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Barrio de Monastiraki.

 Encontramos la plaza Monastiraki totalmente levantada por las obras de reforma. El poco espacio libre que queda está ocupado por algunos puestos de frutas. En la plaza se encuentra la iglesia bizantina de Pantanassa y, frente a la estación, la mezquita Tzistaraki, donde se ha instalado el Museo de Cerámica Popular Griega. Entramos en la estación de cercanías, que será nuestro punto de encuentro. Nos reuniremos todos aquí a las 15 h. Hasta entonces, tendremos tiempo libre para almorzar y hacer compras.
    A la hora convenida los alumnos, sentados, bloquean casi todas las entradas y salidas de la estación. Con el calor agobiante de las tres de la tarde de finales de junio en Atenas vamos a tener la osadía de dar un paseo que nos permita ver otros rincones de la ciudad y encontrar algún sitio sombreado donde descansar. Pegados a la mezquita Tzistaraki se alzan los restos de la Biblioteca de Adriano. Bordeamos la zona arqueológica del Ágora Romana hasta llegar a la calle Adrianou, que atraviesa Plaka.

fruta monastiraki biblioteca de Adriano sentados

Barrio de Plaka.

torre vientos

Desde la confluencia con la calle Aeolou divisamos la llamada Torre de los Vientos, conocida también por Aérides. Se trata de una construcción octogonal del siglo I a. C., que alojaba un reloj hidráulico. Relieves que representan a los vientos decoran cada una de sus ocho caras. Recorremos toda la calle Adrianou,Puerta de Adriano la principal arteria del barrio de Plaka, llena también de tiendas para turistas. Al final desembocamos en la calle Lissicratous. A la izquierda se divisa la Puerta de Adriano; a la derecha se encuentra la Linterna de Lisícrates. Las obras teatrales representadas en el Teatro de Dionisio eran patrocinadas por ciudadanos ricos, que corrían con todos los gastos y compartían la gloria en caso de triunfo. El acaudalado Lisícrates obtuvo ese honor en el año 334 a. C. y quiso inmortalizar su premio con la construcción de este monumento en forma de templete que se ha conservado hasta hoy. Bajamos la calle Lissicratous hasta la Puerta de Adriano. La puerta en forma de arco, en mármol pentélico, fue levantada por los atenienses en el año 132 d. C. en agradecimiento al emperador Adriano, por haber terminado el Olimpeion. En el arquitrabe de la cara que mira a la Acrópolis se lee "Esta es Atenas, la ciudad de Teseo". En el lado contrario, mirando al Olimpeion, se lee: "Esta es la ciudad de Adriano y no de Teseo".







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Olimpeion:  

Olimpeion  Entramos al recinto arqueológico del Olimpeion, el templo corintio más grande de la antigüedad. La construcción de este templo dedicado a Zeus Olímpico se inició en el 515 a. C., pero las obras se detuvieron repetidas veces, hasta que Adriano lo concluyó en el 129 d. C. De las más de cien gigantescas columnas de más de 17 metros de altura se conservan en pie 15.  Otra yace en el suelo. Explicamos brevemente las características del estilo corintio. Es una verdadera heroicidad permanecer a pleno sol a esta hora, así que abandonamos el Olimpeion y tomamos la avenida Vassilissis Olgas. Dejamos a nuestra izquierda los Jardines Nacionales, con la elegante fachada del Zappeion (actualmente Centro de Exposiciones y Congresos) y nos acercamos al

 Estadio Panathinaikó,

 llamado también Kalimármaro. En el siglo II Herodes Ático sustituyó un estadio que cinco siglos antes había sido hecho en madera por otro fastuoso depanatinaico mármol, del que el actual es copia exacta, construido para la celebración de los primeros Juegos Olímpicos modernos que tuvieron lugar en 1896. Aunque a esta hora la la verja nos impide entrar, podemos hacernos una idea de su belleza y dimensiones. A tan sólo cincuenta metros del estadio hay una zona arbolada y con césped donde, a pesar del ruido del tráfico cercano, nos disponemos a echar un buen rato de descanso. Una excursión exploratoria a los cercanos Jardines Nacionales en busca de una zona de descanso más tranquila no da resultado, pues el césped escasea o no tiene sombra. Permanecemos relajados hasta las 17 h.
    A esa hora nos desperezamos y tratamos de cruzar la avenida Vassileos Kostandinou. A pesar de ser una calle muy ancha y con mediana, el semáforo de peatones dura exactamente cinco segundos, lo que nos obliga a permanecer en la isleta central un par de minutos, hasta que se pone en verde el siguiente tramo por otros cinco segundos. Inexplicable. Enfilamos la calle Irodou Atikou. Ante la puerta del Palacio de la Presidencia de la República hay un par de casetas con evzones montando guardia. Justo enfrente encontramos una de las cuatro puertas de entrada a los Jardines Nacionales. A pesar de la abundancia de especies vegetales, el conjunto produce la sensación de cierto abandono y descuido. Cruzamos por senderos sinuosos para salir por la puerta que da a la imponente avenida Vassilissis Sofias y giramos a la izquierda. Encontramos importantes edificios, como el Museo Benaki, las embajadas de Francia e Italia y el Ministerio de Asuntos Exteriores. A las 17:15 estamos ya en la


Plaza Sindagma,

frente al Palacio del Parlamento. Nuestra intención es tomar inmediatamente el metro para llegar pronto al hotel, pues los alumnos quieren bañarse en la piscina. En ese momento reparamos en que faltan tres alumnas, que fueron vistas por última vez en los Jardines Nacionales. Mientras el resto del grupo busca una sombra para sentarse, dos profesores vuelven a buscarlas. No resulta fácil orientarse en el laberíntico entramado de senderos de los jardines. Por fortuna las encontramos junto a la puerta que mira al Palacio Presidencial. Así nos enteramos de que al teléfono de los profesores no le han activado el roaming y no puede recibir llamadas en Grecia. Tras advertirles de que tendrán que pagar una multa por su despiste, regresamos para reunirnos con el grupo en Plaza Sindagma. Ya son las 17:50, por lo que decidimos esperar los diez minutos que faltan para el cambio de guardia de los evzones ante el monumento al soldado desconocido. La ceremonia, que tiene lugar cada hora, es muy llamativa y atrae a numerosos turistas. Algunos de nuestros alumnos desarrollarán una rara habilidad para imitar el paso de los apuestos evzones.
    Acabado el cambio de guardia tomamos el metro en la estación Sindagma y en cinco minutos estamos en el hotel. Concertamos la cena para las 20:30, para dar tiempo a los que quieren ir a la piscina del hotel Oscar.
   
Parlamento guardia evzones

 La cena es abundante y mucho mejor de la que suelen darnos en los viajes a Italia. En el mismo hotel se aloja un grupo de alumnos del I.E.S. Generalife de Granada. Charlamos con sus profesores, que nos recomiendan algunas visitas y nos aconsejan una discoteca para esta noche. Nos citamos para las 22 h.
    Algunos piden permiso para quedarse, pues están muy cansados. Los cuarenta restantes tomamos el metro en Larissa y bajamos en Sindagma. No muy lejos, en la calle Filellinon 25 se encuentra Lavabore, un disco pub sin grandes pretensiones pero apropiado para grupos escolares y con precios asequibles. Con la llegada de otro grupo aumenta la animación y todos se juntan para bailar Paquito Chocolatero.
    A la una en punto decidimos volver tranquilamente al hotel. Hay que hacer a pie un largo trayecto. Cruzamos Plaka, pasando por la Catedral y por Pandrossou llegamos a Monastiraki. Tomamos la calle Athinas hasta la Plaza Omonia y seguimos por Agiou Kostandinou, plaza Karaiskaki y Theodorou Diligiani, de la que es perpendicular Samou, la calle donde se encuentra nuestro hotel, en el que entramos a las 01:50 h. No hemos desaprovechado la jornada.

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Presentación Atenas 1 Epidauro
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(Meteora)
Atenas 2



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