I.E.S. "ALONSO CANO". DÚRCAL
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I.E.S. "ALONSO CANO", DÚRCAL

VIAJE DE ESTUDIOS: GRECIA  2008


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Presentación Atenas 1  Epidauro
Micenas 
Olimpia
Delfos
Kalambaka
(Meteora)
Atenas 2

  1. SÁBADO, 28 DE JUNIO: Kalambaka-Meteora-Termópilas-Atenas.
    1.  Meteora,
    2.  Termópilas.
    3. Atenas.
      1. Colina Licavitós:

SÁBADO, 28 DE JUNIO: Kalambaka-Meteora-Termópilas-Atenas.


     Nos despiertan a las 7:00. El desayuno no es tan abundante ni tan variado como en los hoteles anteriores. A las 8:00 cargamos las maletas en el bus y emprendemos la marcha hacia

 Meteora,

que no dista mucho de Kalambaka. Primeramente atravesamos el pueblecito de Kastraki, situado al pie mismo de las formaciones rocosas. Abundan los alojamientos para turistas. Apenas cruzado el pueblo comienza la sinuosa ascensión. Casi mil rocas grisáceas, a menudo horadadas por cuevas naturales, se alzan imponentes formando lo que se ha dado en llamar un bosque pétreo. Encaramados sobre algunas de las cimas van apareciendo a nuestra vista los Meteoros (literalmente "suspendidos en el aire"). Tan Meteora. Paisajefantástico lugar atrajo ya desde el siglo XI a numerosos eremitas y anacoretas, que aprovechaban las oquedades de la roca para su retirada vida de penitencia y contemplación. Con el paso del tiempo crece el número de ascetas y monjes y se crea la Ermita de Stagae, dirigida por un abad. A mediados del siglo XIV llega hasta aquí, procedente del monte Athos, Athanasio, que fundará el primer monasterio en la cúspide de una roca, a la que dará el nombre que después se ha mantenido: meteoro. Este primer monasterio elevado es el Monasterio de la Transfiguración o Gran Meteoro. La vida monástica alcanzó su mayor apogeo en los siglos XV y XVI, e inició su decadencia en el siglo siguiente. Las condiciones de vida eran durísimas. Hasta el siglo XX sólo se podía subir a losGran Meteoro monasterios por medio de escalas colgantes de madera y cuerda. También se utilizaba un rudimentario montacargas, consistente en una red que era izada mediante poleas. De los 24 monasterios que llegó a haber, hoy permanecen abiertos 6, y con un número muy reducido de monjes. Otros están en ruinas. En la Segunda Guerra Mundial sufrieron los efectos de los bombardeos alemanes, pues sirvieron de refugio a la resistencia.

    El autobús deja atrás los monasterios de Agios Nikolaos Anapáfsas y el de Roussanou. Mientras escuchamos al guía contemplamos un paisaje de una belleza sobrecogedora. Los alumnos confesarán más tarde que esta excursión a Meteora despertó de inmediato su interés y la recordarán como uno de los mejores momentos del viaje.
    Paramos en el aparcamiento de Megalo Meteoro. Son las 8:40 y somos el primer grupo en llegar. Aún no han abierto los tenderetes con recuerdos para los turistas. La vista general del monasterio es impactante. Está construido sobre la mayor de las rocas de la zona, a una altura de 613 m. sobre el nivel del mar. Iniciamos la subida por la empinada escalera tallada en la roca y esperamos ante la puerta del convento. Un cartel advertía de las normas en el vestido que han de seguir los visitantes y que ya conocíamos de antemano: nada de pantalones cortos o camisetas sin mangas. Las mujeres, además, deben llevar falda. A las 9 en punto abren. La entrada cuesta 2 €. La taquilla está situada en la torre de los Vrizones. Al fondo puede verse colgando la red del montacargas. Junto al tornillo que antiguamente lo accionaba hay faldas largas de estampados imposibles y pantalones largos paraTique Meteoro los visitantes inadvertidos.

     A través de pintorescos corredores nos dirigimos al Katholikon, la iglesia, y nos detenemos en el ante-nártex. Allí el guía llama nuestra atención sobte el talanton, una madera que cuelga de una cadena y que se golpea para llamar a los monjes a la iglesia, tal como hizo Noé para llamar a los animales al arca, según reza un cartelito. El guía hace un repasotransporte de las diferencias teológicas (la más importante tiene que ver con la procedencia del Espíritu Santo), rituales y de jerarquía. Ambas iglesias se separaron en 1054, en el Gran Cisma, con la excomunión mutua entre el Papa y el Patriarca de Constantinopla. En cuanto a los templos, los ortodoxos son mucho más pequeños, no tienen estatuas, pero sí representaciones pictóricas. Pasamos al nártex, profusamente decorado con frescos del siglo XVI, y de allí a la nave central, con planta de cruz griega y cúpula sostenida por cuatro columnas. Una enorme lámpara cuelga en el centro. La cátedra episcopal está decorada con incrustaciones de nácar y marfil, igual que los dos atriles. El guía explica el rito ortodoxo de la misa y la función del iconostasio, que fue tallado en madera, cubierto con polvo de oro y decorado con figuras animales y vegetales en 1791. Por lo general, el iconostasio es la pared o mampara que separa de norte a sur el santuario, donde está el altar y oficia el sacerdote, de la parte central del templo. Está decorado con iconos alineados en filas superpuestas con tamaños y programa de representación más o menos fijo. Por la puerta central sólo pueden pasar los clérigos.

    Al salir del katholikon damos media hora de tiempo libre para hacer fotos de exteriores y visitar los museos, alojados en el antiguo refectorio y otras dependencias del monasterio, con una interesante colección de vestiduras, uniformes, aperos y objetos de la vida cotidiana de los monjes, fotografías, ediciones antiguas de clásicos, etc. Junto a la antigua bodega, llena de toneles, cestos y prensas para la uva, se encuentra el osario.


acceso
escalera red
talanton katolikon varlaam

grupo chicas
soldado profes

    roussanou



A las 9:50 abandonamos el Gran Meteoro y subimos al bus para acercarnos a nuestra segunda visita: el monasterio de Santa Bárbara o Roussanou. Ocupa enteramente la cima de untique roussanou enorme peñasco de paredes verticales. Desde 1936 tiene un acceso de escaleras de piedra cómodo y embellecido con flores y plantas trepadoras. Nada más entrar encontramos una terraza mirador con vistas excelentes, pero de las dimensiones de la terraza de cualquier casa, con sus macetas, mesa y bancos de exterior. Es un monasterio mucho más pequeño que el Gran Meteoro. De hecho, es imposible que un grupo como el nuestro permanezca unido durante la visita del Katholikon. No caben más de veinte personas. Esta pequeña iglesia tiene cúpula y tres ábsides, decorados con magníficos frescos del siglo XVI muy bien conservados. Produce en el visitante sensible una honda impresión de recogimiento y belleza. A la salida, en una habitación una anciana monja vende reproducciones de iconos, guías, postales y especias, como un olorosísimo orégano.









russanou_ascenso terraza juicio roussanou-roca



    A las 10:45 hemos acabado la visita a los monasterios. Subimos al bus y emprendemos viaje hacia Atenas. A las 12:50 llegamos al Kanelis Village, el mismo restaurante donde habíamos almorzado el día anterior, en el km. 23 de la carretera entre Lamia y Domokos. La mayoría de los alumnos pide el menú que nos ofrecen por 11 €: un primero de musaka, segundo a elegir, postre y refresco. Los demás se sientan fuera a comer sus bocadillos.



    A las 14:20 reemprendemos el viaje. Media hora después paramos en las

 Termópilas.

     El moderno monumento a Leónidas y los 300 espartanos se encuentra pegado a la autovía, pero en el sentido contrario al que nosotros llevamos. Resultaría muy peligroso cruzar la carretera, así que nos contentamos con verlo de lejos y fotografiarlo. Sobre un podio con bajorrelieves se alza la estatua en bronce de Leónidas con yelmo, escudo y lanza. Un poco a la izquierda de este monumento, rodeado de torretas de alta tensión, está el monumento a los 700 tespiotas que también cayeron luchando contra los persas. La verdad es que el conjunto es decepcionante, no sólo por el discutible gusto del monumento, construido en 1955. Ni siquiera la naturaleza es la misma que en el 480 a.C. Ya no es un estrecho paso entre el mar y la montaña. El mar se ha alejado y el espacio que ahora queda es cruzado por la autovía. En fin, continuamos camino hacia Atenas.
termópilas


dromeasAtenas.


    Llegamos al hotel Oscar Inn a las 17:50 y pedimos que nos sirvan pronto la cena, a las 19:30, para poder dar un paseo nocturno. Algunos alumnos aprovechan para acercarse a la piscina del hotel Oscar y bañarse. dromeas noche
Tras la cena nos acercamos al metro. Cuatro alumnas se han quedado atrás y llegan con retraso, haciéndose acreedoras a la correspondiente multa.

     En  Syntagma hacemos transbordo a la línea 3 y bajamos en Evangelismos. Muy cerca de la salida está la plaza Megalis tu Yenus Sholis, en la confluencia de las calles Vassilissis Sofias y Vassileos Konstandinou. La pequeña plaza está presidida por una gigantesca escultura de K. Varotsos, hecha enteramente de fragmentos de vidrio. Se llama "O Dromeas", El Corredor. Está anocheciendo. El intenso tráfico nos disuade de acercarnos más a la escultura y nos conformamos con verla a cierta distancia.

Colina Licavitós:

Volvemos por Vassilissis Sofías, con intención de subir a la colina Likavitós, que se alza 278 metros en el centro de Atenas, y tomamos la calle Ploutarhou, que se va empinando y acaba en una larga sucesión de escalinatas que llevan al caminante sin resuello hasta el embarcadero delfunicular1 funicular. Nos cobran 6  € por billete, válido para ascenso y descenso. Su poca capacidad nos obliga a repartirnos en dos turnos. Además el funicular es bastante lento. Cuando finalmente nos reunimos arriba, nos dirigimos, atravesando las terrazas de los restaurantes, a la blanquísima iglesia de San Jorge (Agios Georgios), que preside el amplio mirador desde el que se divisa toda la ciudad. El espectáculo es esplendoroso. Toda Atenas se encuentra a nuestros pies, como un ascua de oro, extendiéndose en derredor. Un anteojo de los que funcionan con monedas nos permite acercar la imagen de la Acrópolis y observarla con todo detalle. En fin, al ser el punto más elevado de la ciudad, disfrutamos además de una ligera brisa nocturna y de una temperatura muy agradable. Pero tenemos que descender si queremos volver en metro al hotel, pues cierra a partir de media noche. Como no conseguimos mantener el grupo compacto y no somos los únicos que quieren bajar, esta vez necesitamos tres turnos. Cuando desciende el último grupo, los alumnos del primer y segundo turno entretienen su espera comprando compulsivamente en la tienda del embarcadero del funicular. Así que hay que esperar un buen rato hasta que todos pagan sus compras.











    Bajamos la calle Ploutarhou y giramos a la derecha en Vassilissis Sofias. A las 11:40 llegamos a la plaza Sintagma. Tomamos el metro y a medianoche llegamos al hotel. Los profes se acercan al café City, a cien metros del hotel. En su terraza se puede degustar un café o un ouzo y disfrutar del fresco de la noche.



funicular2 Atenas-likavitos likavitos grupo

sintagma noche metro metro2



















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Delfos
Kalambaka
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