I.E.S. "ALONSO CANO". DÚRCAL
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I.E.S. "ALONSO CANO", DÚRCAL

VIAJE DE ESTUDIOS: GRECIA  2008


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Presentación Atenas 1 Epidauro
Micenas 
Olimpia
Delfos
Kalambaka
(Meteora)
Atenas 2

  1. 3º.- JUEVES, 26 DE JUNIO: Olimpia - Delfos
    1. Museo de Olimpia:
    2. El santuario de Olimpia:   
    3. Delfos. Museo
  2. 4º.- VIERNES, 27 DE JUNIO: Delfos - Kalambaka:
    1. Delfos: el santuario de Apolo.
    2. Delfos: Marmaria.

3º.- JUEVES, 26 DE JUNIO: Olimpia - Delfos

   
    hotel NedaDesayunamos en la soleada terraza del Hotel Neda. A las 8:15 cargamos el equipaje y subimos al bus para acercarnos al recinto arqueológico del Santuario de Olimpia. El lugar, en la confluencia de los ríos Alfeo y Cladeo, tuvo un carácter sagrado ya desde muy antiguo. Aquí se veneraba a Gea, Cronos y Rhea aunque, tras la llegada de los dorios se impone el culto a Zeus. Una antigua leyenda remontaba el origen de los Juegos a una competición entre los propios dioses. Según otra, habrían sido instituidos por Heracles (Hércules) que fijó la extensión del primer estadio y estableció como premio la corona de olivo silvestre. Una tercera nos remite a la victoria de Pélope sobre Enomao. Un oráculo había advertido a Enomao, rey de Pisa (ciudad que tutelaba el santuario) de que  moriría a manos del marido de su hija Hipodamia. Para impedir que esto ocurriera, a todos los que pretendían la mano de Hipodamia los retaba a una carrera de carros con estas condiciones: si ganaba, el rey mataba al aspirante. Si éste resultaba vencedor, mataría al rey, se casaría con Hipodamia y subiría al trono de Pisa. Todos los que lo habían intentado habían muerto, hasta que llegó, procedente de Lidia, en Oriente, Pélope. Se enamoró de Hipodamia, retó a Enomao y, según algunos, sobornó amaqueta Mírtilo, cochero de Enomao, para que sustituyera las clavijas de hierro de las ruedas del carro por otras de cera. En plena carrera el carro de Enomao se rompió, el rey murió en la caída y Pélope, desposó a Hipodamia, que no sería ajena a la trampa tendida a su padre. Pélope (de donde procede el nombre Peloponeso, es decir, isla de Pélope) establecería los Juegos para aplacar la ira de los dioses. A su vez, Hipodamia, fundó los Herea, competiciones en honor de la esposa de Zeus. De este matrimonio nacería la saga de los Atridas, a la que nos hemos referido al hablar de Micenas. Nos hemos detenido en el mito de Pélope porque está representado en el grandioso frontón oriental del templo de Zeus que veremos en el Museo.

Museo de Olimpia:

    Desde el aparcamiento subimos al Museo. Las imágenes del fuego que amenazaba con destruirlo dieron la vuelta al mundo. Se salvó gracias al sistema de riego artificial del patio y al trabajo denodado de los bomberos.
En el vestíbulo, ante una maqueta del santuario, el guía explica el nombre y la función de los edificios. Luego pasamos a la gran sala central, o sala 5. Una emoción intensa embarga al visitante que se encuentra ante la decoración escultórica del templo de Zeus: el grupo frontón orientaldel frontón oriental, que representa el mito de Pélope, Hipodamia y Enomao; el grupo del frontón occidental con las escenas de la Centauromaquia; y las doce metopas en las que se esculpieron los trabajos de Hércules. Es decir, en esta sala están las obras maestras de lo que se ha dado en llamar el "estilo severo" o protoclásico del arte griego, que floreció entre el 480 y el 450 a. C. Desaparece la inmovilidad de las figuras en favor de un movimiento armónico. La sonrisa arcaica es sustituida por una expresión serena y concentrada.
    El frontón oriental narraba la escena previa a la carrera entre Enomao y Pélope. En el centro de la composición aparece Zeus, con el rayo en la mano. A su derecha, Enomao y Estérope. Más allá, arrodillado, está Mírtilo, delante de los cuatro caballos. A continuación, el auriga, un adivino arrodillado y, tumbado en el ángulo, la personificación del río Alfeo. A la izquierda de Zeus están Pélope e Hipodamia, una sirvienta arrodillada, los cuatro caballos, la famosa figura del anciano adivino, un joven sentado que juega con un dedo del pie y, finalmente, Cladeo, el otro río de Olimpia. A pesar del estado fragmentario y de que no hay acuerdo total sobre la disposición de las figuras, el conjunto es una obra soberbia por la maestría con que fueron esculpidas las figuras y la sabia composición adaptada al esquemafronton occidental triangular del frontón.
    En la pared de enfrente se expone el frontón occidental, que representa la lucha entre centauros y lapitas, episodio que se conoce como Centauromaquia. Con ocasión de las bodas entre Pirítoo, rey de los lapitas, y Deidamia, los centauros, seres medio hombres y medio caballos, fueron invitados a sala 5compartir la celebración con los lapitas. También acudió el héroe ateniense Teseo. Durante el festín, enloquecido por el vino, Eurito, el más brutal de los centauros, se abalanzó sobre la novia con la intención de raptarla. Los demás centauros siguen su ejemplo y tratan de raptar a las mujeres de los lapitas. Éstos, capitaneados por Pirítoo y Teseo, defienden a las mujeres y entablan una terrible batalla, provocando una gran mortandad entre los centauros y poniendo en fuga a los supervivientes.
    En el frontón aparece en el centro Apolo, dios de la armonía y el orden, que trata de imponer el orden. Está flanqueado por Teseo y Pirítoo. Junto a éste aparece Deidamia, que intenta zafarse del abrazo de Eurito. La lucha continúa hacia los dos extremos del frontón, donde mujeres lapitas tumbadas presencian temerosas el enfrentamiento. La tensión contenida del frontón oriental ha estallado en esta centauromaquia, en la que los personajes se retuercen y se enlazan, pugnan por soltarse o por hacer presa, por atacar o por huir.
    Completaban la decoración del templo las metopas y las gárgolas en forma de cabeza de león. Las 12 metopas con los trabajos de Hércules son también obras de gran fuerza expresiva. Las originales están en el Louvre. Destacan algunas, mejor conservadas, como la que representa a Atlas entregando a Hércules las manzanas de las Hespérides, mientras el héroe sostiene el cielo, ayudado por Atenea. También la limpieza de los establos de Augias o la caza del toro de Cnossos.



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centauro metopa detalle fronton

    descansoPasamos directamente a la sala 4. Allí encontramos el conjunto de Zeus y Ganimedes, en terracota. Zeus no aparece como águila, sino que ha recuperado su forma humana. La obra conserva parte de su policromía y posiblemente era la acrótera de uno de los Tesoros. También parece que podría ser la acrótera de un edificio la cabeza de Atenea, en terracota. Siguen unos cascos en bronce ofrendados por Hierón, tirano de Siracusa. Justo detrás se alza sobre un pedestal, en la sala 6, la hermosísima Nike de Peonio deganimedes Mende, una de las obras más extraordinarias de toda la escultura griega. Fue ofrendada a Zeus por los mesenios y naupactios como diezmo tras la victoria sobre los lacedemonios en 421 a. C. Estuvo situada sobre un elevado pedestal. Al ser derribada perdió la cara, las alas y parte del vestido. Está representada en el momento de posarse en tierra, con un pie adelantado que apoya en un águila, símbolo de Zeus. El viento hace que la túnica se pegue al cuerpo y revele todos sus detalles. De nuevo en la sala 4 contemplamos un casco con la inscripción "Milcíades lo dedicó a Zeus", por lo que posiblemente sería el utilizado por el general ateniense en su victoria contra los persas en Maratón. Otras obras destacadas son la estatuilla de un guerrero en terracota y muchos objetos de bronce, como el asa de un aguamanil que representa a dos leones devorando un ciervo, un caballo de cuadriga, figurillas representando a Zeus, Hermes, Pan, águilas.

    La sala 7 está dedicada al gran escultor ateniense Fidias, que trabajó en Olimpia entre el 430 y el 420 a. C. para crear una de las siete maravillas del mundo: la estatua de Zeus Olímpico en oro y marfil, de casi trece metros de altura, y eso que el dios aparecía sentado sobre su trono. En la sala hay una pintura de la estatua basada en la descripción que nos dejó Pausanias (s. II d. C.) en su Descripción de Grecia. A Fidias se le construyó un taller con las mismas dimensiones de la nave del templo de Zeus y muy próximo a éste, para que trabajase allí con sus colaboradores en la estatua. Pues bien, en la sala podemos ver una copa que lleva grabada la inscripción "soy de Fidias". Hay también moldes para distintas partes de la decoración de la estatua, espátulas, herramientas de hueso, trozos de marfil, etc.

  casco  De aquí se pasa a la sala 8, que alberga una sola obra: el Hermes de Praxíteles (s. IV a. C.). A pesar de las muchas controversias sobre su atribución a Praxiteles, hoy casi todos coinciden en ella. Esta obra cumbre del arte griego fue encontrada en 1877 en el templo de Hera. El dios aparece desnudo, en un elegante contrapposto, apoya en un tronco el brazo izquierdo, que sostiene a Dioniso niño. El brazo derecho no se ha conservado, pero seguramente tendría en la mano un racimo de uvas. Se le completaron algunas partes que faltaban: la pierna izquierda de la rodilla hacia abajo, la pantorrilla derecha y la base del tronco de árbol.

    La sala 9 es la menos interesante. Se exponen cerámicas y figurillas del período helenístico. La pared de la sala se ha decorado con el cimacio procedente del Leonideon.

    La sala 10, dedicada a la época romana, expone las estatuas que decoraban el Ninfeon construido por Herodes Ático y su esposa Regila en el siglo II d.C. Las estatuas representan a miembros de la familiafigurillas de Herodes y a emperadores y sus esposas. En el centro, el toro que adornaba el estanque superior del Ninfeon.

    En la sala 11 se exponen algunas estatuas procedentes del Metroon y del Hereon, como la de Agripina, esposa de Claudio, la de Sabina Popea o la del emperador Tito.

    En la sala 12 encontramos vasos de uso cotidiano, herramientas de hierro, balanzas, etc., y hallazgos procedentes del cementerio romano de Frangonisi, donde fueron enterrados dignatarios del santuario y atletas. De aquí proceden muñecos, figurillas de terracota y una bellísima colección de vasos de vidrio transparente.

  Nike  Saliendo al vestíbulo pasamos a la sala 1. En sus vitrinas hallamos los restos más antiguos de ocupación del lugar, que se remonta al cuarto milenio a. C. Del Heládico antiguo se exponen útiles de piedra y vasos hallados en el Pelopion y las casas absidiales del Altis (2500-2000 a. C). Del Heládico medio (2000-1600 a. C.) vemos también cántaros de barro gris y puntas de flecha de sílex. Al Heládico tardío o Período micénico pertenecen los objetos encontrados en las tumbas de cámara de la zona: vasos con decoración lineal simple, collares de pasta de vidrio, sellos de piedra y puntas de lanza. Se ofrece también una maqueta del túmulo prehistórico del Pelopion.

    La sala 2, dedicada al Período geométrico y la Época arcaica (s. X-VI a.C.) posee la colección de objetos de bronce más rica del mundo. Al Período geométrico (1050-700 a.C.) pertenecen multitud de figuritas humanas y de animales, en bronce y en arcilla, ofrendas votivas muy esquemáticas, encontradas entre la gruesa capa de ceniza del gran altar de Zeus. Hay grandes calderos de tres patas y multitud de ellos de tamaño minúsculo. Del siglo VII, muy influido por Oriente, son los grifos y sirenas, de bronce fundido o cincelado, que solían adaptarse a los bordes de los calderos. De la Época arcaica es la figura demoníaca femenina, cincelada, que conserva sólo una de las alas. Láminas de bronce cincelado se utilizaban para recubrir puertas y objetos de madera. Llaman la atención los que representan a un grifo hembra amamantando a su cría y una escena con dos centauros golpeando al rey de los lapitas Ceneo. Mención especial merece la amplia y vistosa colección de armas: cascos, escudos, corazas, grebas, puntas de lanzas y de flechas. En uno de los escudos aparece Gorgona con alas y cola de pez. Completan la sala la enorme acrótera central del templo de Hera (Hereon) y una cabeza en piedra de esta diosa.




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figura deminíaca Gorgona leones






 En la sala 3 hay cerámica de las Épocas arcaica y clásica temprana, objetos de bronce y fragmentos arquitectónicos de edificios de la época, como el entablamento, con el frontón, del Tesoro de Mégara. Especialmente llamativa, por sus ricos colores, es la sección angular del revestimiento decorativo del Tesoro de Gela.
    Llegamos así a la sala 4, ya visitada. Una nueva oportunidad para admirar la Nike de Peonio. Entramos de nuevo en la sala 8 para despedirnos del Hermes de Praxiteles y damos diez minutos para hacer fotos, comprar recuerdos o descansar. Nos citamos en el patio.

terracota Hermes
zeus


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El santuario de Olimpia:   

Nos dirigimos ahora al santuario. Ya dijimos que la zona era antiguo centro de culto a Gea, Rea y Cronos y que después llega el culto a Zeus. También hablamos del origen legendario de los Juegos. Ya en el período geométrico (s. X-VIII a.C.) Olimpia es unplano importante centro religioso panhelénico. En el Altis, el bosque sagrado lleno de pinos, encinas, acebuches, álamos y plátanos, sólo se alza el Pelopion, el gran altar de Zeus y otros menores dedicados a otros dioses. El año 776 a.C. Ífito, rey de Elis, reorganiza los Juegos, que adquieren carácter panhelénico. También se establece la tregua sagrada, para facilitarpalestra el traslado seguro de atletas y visitantes y el normal desarrollo de las competiciones, cesaban las hostilidades entre las ciudades griegas e incluso se suspendían las penas de muerte. En época arcaica (s. VII-VI a.C.) se construyen el templo de Hera, el Buleuterion, el Pritaneon y los primeros Tesoros. El estadio todavía está en el interior del Altis.

Las victorias sobre los persas dan inicio a la época clásica. Es la época de mayor esplendor del santuario. Se levanta el templo de Zeus, otros Tesoros, el Metroon, el Taller de Fidias, los Baños. El estadio se saca del Altis y se le hacen taludes para los espectadores. Se crea el Hipódromo. Hacia finales del s. IV se construyen el Leonideon (enorme y lujoso albergue) y el Filipeon (ofrenda de la familia real macedonia). Aparecen los órdenes jónico y corintio.

Del período helenístico (s. IV-I a.C.) son la Palestra y el Gimnasio, para los entrenamientos de los atletas. En época romana decae el espíritu olímpico, pero se construyen suntuosos edificios, como el Ninfeon de Herodes Ático, las Termas y lujosas villas. El santuario conoce un nuevo florecimiento en el siglo II. Pero en el 267 d.C., para defender el santuario de la invasión de los hérulos, se construye una muralla con materiales de los Tesoros, del Buleuterion, el Leonideon, el pórtico de Eco y otros edificios, que sufren así daños irreparables.

En el 393 el emperador Teodosio I suprime por decreto los Juegos Olímpicos. Teodosio II ordena el incendio de los monumentos y el cierre de los santuarios antiguos. Los terremotos completan la destrucción. Sobre el Taller de Fidias se construye una basílicallama paleocristiana. Luego Olimpia es abandonada y es sepultada por los aluviones del río Alfeo. Cae en el olvido hasta que las Filipeonexcavaciones del s. XIX empiezan a sacar a la luz sus monumentos.

Entramos en el recinto, dejando a nuestra izquierda el Pritaneion (donde se reunían los administradores del santuario y se celebraban las recepciones solemnes) y a la derecha el Gimnasio, edificio porticado del que se conservan los cimientos y trozos de columnas. Servía para el entrenamiento de los atletas de la carrera, el disco y la jabalina. A continuación está la Palestra, gran edificio cuadrado, donde entrenaban los participantes en las competiciones de lucha, pugilato, pancracio y salto. En la última restauración se ha levantado casi la mitad de sus columnas.

 
El guía llama nuestra atención sobre el tipo de piedra con la que están construidos los edificios. Se trata de la piedra porosa local, en la que se aprecian restos de conchas marinas. No es una piedra elegante, por lo que a veces las columnas se cubrían de un estuco que imitaba el mármol.
Más allá de la palestra están el Taller de Fidias y el Leonideon. Nosotros penetramos ahora en el Altis, el bosque sagrado y cercado que siempre fue corazón del santuario. Entre sus monumentos había antiguamente cientos de estatuas y ofrendas de bronce y mármol que no se han conservado. Nos dirigimos primeramente al Filipeon, construcción circular dedicada a Zeus por Filipo II de Macedonia y acabada por su hijo Alejandro Magno. Tenía 18 columnas jónicas en el exterior y 9 semicolumnas corintias en el interior. Está considerada una de las construcciones más elegantes de la Antigüedad. Ha sido restaurado muy recientemente, levantando tres columnas con su entablamento. Al lado están las ruinas del templo de Hera (Hereon), una de las muestras más antiguas de templo monumental de Grecia. Data del 600 a.C. Es dórico, hexástilo, con pronaos, cella y Templo Heraopistodomos. Delante del templo se encuentra el altar. En él, desde 1936, cada cuatro años tiene lugar el encendido de la llama olímpica, que viajará hasta la ciudad organizadora de los Juegos. Esta circunstancia es un reclamo para los turistas, que se fotografían sin tregua ante el altar.

A un costado del Hereon se encuentra el Ninfeon, dedicado por Herodes Ático y su esposa Regila, que solucionó, mediante un acueducto, los problemas de agua de Olimpia. En las hornacinas del fondo arquitectónico del estanque superior había estatuas que hemos podido ver en el Museo. Sobre una terraza artificial al pie del monte Cronion se ven los restos de los Tesoros, pequeños edificios en forma de templo que guardaban las ofrendas de las diferentes ciudades. Delante se encuentra el Metroon, pequeño templo dórico del s. IV a.C. dedicado a Rea, laReconstrucción madre de los dioses.

Nos acercamos al templo de Zeus, un gigante derribado, construido por Libón de Elis entre el 470 y el 456 a.C. Fue el canon o modelo de la arquitectura dórica. Es un templo hexástilo (6 columnas en los lados cortos y trece en los largos) y períptero. En el Museo hemos disfrutado contemplando la decoración escultórica de los dos frontones y las metopas. Al fondo de su nave central estaba colocada la estatua sedente criselefantina de Zeus, de 13 m, obra de Fidias, una de las siete maravillas del mundo. Sentado sobre su trono y casi tocando el techo con la cabeza, Zeus sostenía una Nike en la mano derecha y un cetro en la izquierda. El núcleo era de madera, recubierto por láminas de oro y marfil. Tras la supresión de los Juegos decretada por Teodosio I, la estatua fue trasladada a Constantinopla, donde fue destruida por un incendio. Es muy emocionante el espectáculo de los gigantescos tambores de columnas, conservados en la posición en que quedaron al ser derribados por un terremoto.
pórtico de Eco Sentados a la sombra de unos frondosos plátanos, en lo que fuera el pórtico de Eco, que separaba el Altis del estadio. Se llamó así por su acústica, pues los sonidos se repetían siete veces. Escuchamos las explicaciones del guía, que nos cuenta el funcionamiento de los Juegos. Luego entramos en el estadio, pero por el talud quemeta miraba al hipódromo (del que no queda rastro). La razón es que hay árboles con sombra y así es más fácil organizar las explicaciones. Acabadas éstas, nos citamos para una hora después en el aparcamiento. Son las 10:25. Aprovechamos para bajar y pisar la tierra del estadio, que se conserva tal cual era en la antigüedad. Fue trasladado aquí en el siglo V a.C., pues los dos estadios anteriores estaban situados dentro del Altis. Nos fotografiamos pisando la línea de salida de las carreras. La distancia entre la línea de salida y la de llegada es de 192,27m., es decir, 600 pies olímpicos o heroicos (un pie equivale a 32,04 m.). Hasta 45.000 espectadores podían contemplar los Juegos, sentados en los taludes. En el talud sur se conserva la exedra donde se sentaban los jueces de las competiciones. En el talud de enfrente se aprecia el altar de Deméter. El monte Cronion domina el estadio. Son evidentes las huellas del incendio. Algunos de los pocos pinos que quedan en su base, ya pegados al talud del estadio, están chamuscados.







estadio







entrada estadio templo Zeus templo Zeus 2
columnas Leonideon10 taller de Fidias

Salimos del estadio por la Cripta, pasillo abovedado que estaba cubierto con un montículo de tierra. Se conserva un arco de la bóveda, en la parte que mira al Altis. En este tiempo libre aprovechamos para cruzar el templo de Zeus, acercarnos al Leonideon, al Buleuterion y entrar en el taller de Fidias, reconvertido en iglesia paleocristiana. Al contrario de otros recintos arqueológicos que llevamos visitados, el santuario de Olimpia ofrece al visitante muchos rincones con sombra. En primavera el Altis debe ser todo unaccidente espectáculo, pues abundan los árboles y los arbustos que florecen en esa estación.
Regresamos hasta el patio del Museo y de aquí al aparcamiento, junto al que exponen sus productos algunas tiendas de camisetas y recuerdos.

A las 11:30 salimos en dirección a Delfos. Recorremos la provincia de Acaya. Nos cruzamos con un accidente de camión, parece que sin daños personales, y dejamos a un lado Patrás. Entre las localidades de Rio y Andirio un modernísimo puente cruza el estrecho de Lepanto. Dejamos así el Peloponeso y entramos en Etolia y la Fócida. Se acerca la hora de comer. A las 14 h. paramos en el Corvino Beach, entre Navpactos e Itea, un agradabilísimo restaurante a pie de playa, con excelentes vistas del golfo de Corinto, preparado para recibir a las oleadas de turistas que cruzan de Olimpia a Delfos o viceversa. Por 12 € ofrecen un menú a elegir entre cuatro primeros, cuatro segundos, ensalada y un abundante postre de melón y sandía. Más de la mitad de los alumnos se sienta a comer. El resto baja directamente a la playa a bañarse. El guía ha recomendado prudencia por la presencia de erizos, que están a cierta distancia de la línea de playa. Los alumnos capturan algunos.



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puente puente2 baño





Delfos. Museo

caldero

A las 15:45 salimos en dirección a Delfos (Delfi). Al rato la carretera se hace muy sinuosa y empieza a ascender. Cruzamos Delfi sin detenernos para dirigirnos directamente al Museo, donde llegamos aesfinge las 16:55. La visita al santuario queda para mañana.

El Museo dr Delfos se halla al oeste del sitio arqueológico. A esta hora las rocas Fedríades ("brillantes"), bañadas por el sol, hacen honor a su nombre. Entramos.
En las salas I y II encontramos un caldero con trípode, escudos de bronce, idolillos antropomorfos,  cabezas de grifos, exvotos zoomorfos.

Pasamos directamente a la sala V. Lo primero que llama nuestra atención es la gran Esfinge que los habitantes de la isla de Naxos dedicaron en el santuario en torno al 560 a.C. Estaba situada al sur del templo de Apolo, cerca del pórtico de los atenienses. Se elevaba sobre una columna jónica de 12m. Su cabeza es semejante a la de una koré arcaica, alas de pájaro y cuerpo y patas de león.
Las paredes están ocupadas por la decoración escultórica del Tesoro de los Sifnios. Las esculturas conservan restos del color original. El fondo era azul y los escudos y cabelleras de los guerreros estaban pintados de rojo. Las abrazaderas de los escudos eran verdes. Algunas armas estaban parcialmente hechas en bronce. Junto a algunos personajes aparecía pintado el nombre.
En el friso este se representa una escena de la guerra de Troya, a la que asisten sentados los dioses, divididos según sus simpatías por uno u otro bando. Hay un carro troyano conducido por Glauco. Dos troyanos se enfrentan a dos griegos con un cadáver en el suelo.
En el friso norte aparecen escenas de la Gigantomaquia. Los dioses se enfrentan a los Gigantes. Cibeles, seguida de Hércules, conduce un carro cuyos leones devoran a un gigante. Ártemis y Apolo persiguen a Cántaro, que vuelve el rostro con pavor. Por su parte, Hera se ensaña con un gigante caído.
gigantomaquia El friso oeste, el de la fachada, representa el juicio de Paris. Afrodita es elegida la más bella y se hace acreedora a la manzana de oro. El friso sur está muy mutilado y apenas permite averiguar la escena que representa.
El frontón oriental tiene como tema el intento de Hércules por arrebatar a Apolo el trípode délfico. Era su reacción por no obtener respuesta de la Pitia, que se negaba a darla al no haberse purificado el héroe tras la muerte de Ifito. Algunos dioses tratan de separar a los contendientes. Detrás de la Esfinge se exponen las dos cariátides y el marco de la puerta de la cella del Tesoro de los Sifnios.
La sala III está presidida por los impresionantes Cleobis y Bitón, dos kuroi arcaicos, uno de los cuales está firmado por Polimedes de Argos en torno a 570-560 a.C. Cuenta la leyenda que no habiendo regresado del campo los bueyes que debían transportar en el carro a la madre, sacerdotisa en el templo de Hera, los jóvenes tomaron el puesto de los bueyes y arrastraron el carro hasta el santuario, que estaba a unos 8 km. La madre, orgullosa de la proeza de sus hijos, pidió a la diosa que les concediera el don más preciado que un mortal pudiera recibir de los dioses. Su súplica fue escuchada. Tras los sacrificios rituales, los jóvenes se quedaron dormidos en elsifnios reconstrucción santuario para no despertar más.
En una vitrina se exhiben pequeñas placas y figuras de bronce. Una representa a Ulises bajo el carnero. Otra muestra a Hércules presentando el jabalí a un aterrado Euristeo que se esconde en una vasija.

En la sala IV se exponen los objetos encontrados en 1939 en dos depósitos enterrados a tan sólo 20 cm. Bajo la vía Sacra. Eran objetos sagrados enterrados allí tras un incendio. Destacan los fragmentos de tres estatuas de marfil y oro, de tamaño natural, que podrían representar a Apolo, Ártemis y Leto. Llama la atención también el toro de plata, de tamaño natural, laboriosamente trasera kouroireconstruido. Además abundan las figuras de pequeño tamaño en diversos materiales: manos, cabezas, pies, figurillas femeninas de cerámica, etc.

En la sala VI se encuentran los restos de la decoración escultórica del templo de Apolo en dos fases de su construcción. De la reconstrucción del siglo VI (el llamado templo de los Alcmeónidas) se conservan esculturas de los frontones y algunos fragmentos arquitectónicos. Del frontón este, en mármol, se conservan algunas figuras muy deterioradas, como los leones de los ángulos, uno de los cuales abate a un toro, el otro devora un ciervo. El conjunto representaba la aparición de Apolo en Delfos. Se conserva también la Nike alada que servía de acrótera central. Este templo fue destruido por un terremoto en 373 a.C. En 330 a.C. se terminó la reconstrucción del nuevo templo, del que se exhiben también las esculturas de los frontones, muy fragmentarias. El del lado este representaba a Apolo entre Leto, Ártemis y las Musas. En el frontón oeste aparecía Dioniso Citaredo entre las Ménades.

Las salas VII y VIII recogen las 24 metopas mejor conservadas del Tesoro de los Atenienses. Las de la fachada contienen escenas de laApolo Gigantomaquia. Las de las partes norte y oeste narran los trabajos de Hércules. El lado sur se reserva para las hazañas del héroe local ateniense: Teseo. Se le puede ver, por ejemplo, luchando contra una amazona, matando al Minotauro o domando al toro de Maratón. Se exponen también los fragmentos del Himno a Apolo que se grabaron en el muro sur del tesoro. Por último, una obra bellísima de cerámica: el kylix de fondo blanco que representa a Apolo, sentado, coronado de mirto o laurel, sosteniendo en la mano izquierda una lira de siete cuerdas con caparazón de tortuga como caja de resonancia y derramando con la derecha vino para una libación. El ave negra que se posa frente a él podría ser una corneja. La obra se fecha sobre 480-470 a.C.

Cleobis y Bitón La sala IX expone objetos artísticos del siglo V a.C. Destaca un gran incensario de bronce con una figura femenina que soporta un cuerpo semiesférico con tapa. En una vitrina encontramos fragmentos de la decoración escultural del tesoro de los Masaliotas. Además hay elementos arquitectónicos de cerámica de distintos monumentos y las acróteras del santuario de Atenea Pronaia.

La sala X nos muestra la restauración de un fragmento del entablamento del tholos, el famoso templo circular del santuario de Atenea Pronaia. Son cuatro metopas del arquitrabe exterior. Además en las vitrinas, hay fragmentos de figuras masculinas y femeninas de alrededor de 380 a.C. que sorprenden por la audacia y elegancia de formas.




Ulises
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Hércules Teseo Apolo

bailarinas La sala XI contiene obras muy notables. Primeramente el exvoto familiar de Daoco II de Farsala. Se trata de un largo pedestal sobre el que irían nueve figuras. Seis pertenecían a los antepasados de Daoco. Las tres restantes corresponden al propio Daoco II, a su hijo Sísifo II y a Apolo, que está perdida. Falta también la correspondiente a Telémaco, identificada con un torso desnudo de atleta. La figura más conocida es la del pancracista Agias.Augias
También en esta sala se conserva una réplica helenística del ónfalos, la piedra que simboliza el centro del mundo, que estaba situada en el antro de la Pitia. Es una pieza en mármol, con un trenzado en bajorrelieve que remeda la red de lana que lo cubría. Muy llamativo es el exótico capitel con tres bailarinas que coronaba una columna de trece metros, exvoto de los ateniense (ca. 322 a.C.). Graciosa es la estatua en mármol de una niña sonriente de gruesa túnica. Hay también una ofrenda de varios personajes entre los que el mejor conservado es un anciano en mármol.
Las obras de la sala XII son de época helenística y romana. Llama inmediatamente la atención la estatua de Antínoo, joven de rara belleza, favorito del emperador Adriano y que murió ahogado en el Nilo en 130 d.C.

Así se llega a la sala XIII, donde nos espera la joya del museo que, aunque es sólo parte del exvoto, que incluía la cuadriga, nos ha llegado en un excepcional estado de conservación. Había sido enterrado por las rocas caídas tras el terremoto del 373 a.C. y fue descubierto en las excavaciones de 1896, cerca del teatro. El Auriga de Delfos es una de las más extraordinarias obras griegas conservadas. Desconocemos quién es su autor. Polizalo, tirano de Gela (Sicilia), venció con el carro en los juegos píticos del 478 o 474 a.C. Para conmemorar la victoria consagró a Apolo el grupo en bronce. En un panel en la pared aparece dibujado el conjunto, junto a algunos pequeños fragmentos hallados con el auriga. Viste el auriga una larga túnica ceñida en dos bandas recogidas detrás. Los ojos han llegado intactos hasta nuestros días. Están hechos de esmalte blanco y piedra negra engastada. Las pestañas están trabajadas con gran detalle.

La última sala es la XIV, dedicada a los últimos años del santuario, cuando el cristianismo acaba por abolir el politeísmo. Se exponen el busto de Plutarco y el de un filósofo desconocido.
Damos unos minutos por si alguno quiere volver a alguna de las salas y subimos al autobús.

A poco más de un kilómetro está Delfi, una localidad de 1500 habitantes que vive en exclusiva del turismo. A las 18:15 llegamos al Hotel Acropole***, que goza de preciosas vistas sobre el valle. Aprovecharemos para descansar hasta las 20:30. A esa hora nos dirigimos al cercano restaurante Epikouros, donde tenemos contratada la cena. Nos sirven un pastel de espinacas, carne y un dulce. Acabada la cena, los alumnos buscan un bar con pantalla de televisión para ver el partido de fútbol entre las selecciones de España y Rusia. Algunos aprovechamos que falta un rato para el inicio del partido y damos un paseo hasta la fuente Castalia. No hay duda de que es un lugar mágico, pero la excesiva iluminación y el tráfico constante de la carretera le restan encanto a estas horas. España vence por 3-0, por lo que a las 00:30 nos volvemos tan contentos al hotel.

onfalo Antínoo auriga cuadriga



Pitia


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4º.- VIERNES, 27 DE JUNIO: Delfos - Kalambaka:

Delfos: el santuario de Apolo.

santuario Despertador a las 7:30, desayuno (algo pobre) a las 8 y carga del equipaje a las 8:30. El bus nos acerca hasta el santuario. A las 8:45 entramos. Lo primero en que repara el visitanteplano Delfos es el maravilloso emplazamiento, al pie de las rocas Fedriadas, junto al Parnaso, el monte de Apolo y de las Musas. Este lugar fue desde antiguo un cruce de caminos. La existencia de un manantial como el de la fuente Castalia era un requisito fundamental para que aquí se estableciera el culto a divinidades ctónicas. Posiblemente funcionara en época micénica un santuario de Gea, donde se recitaría el oráculo por boca de una adivinadora. A partir del siglo VIII tenemos noticias del culto a Apolo. Según la leyenda este dios debió matar a la serpiente Pitón, que custodiaba la fuente Casótide. Los primeros sacerdotes del templo fueron cretenses, salvados de un naufragio por el dios, metamorfoseado en delfín. Delfos era el ombligo del mundo, por eso se adoraba la piedra sagrada, el ónfalo. Zeus habría soltado desde los extremos del mundo dos águilas que habrían venido a encontrarse aquí. De hecho (y esto es lo que hay detrás del mito) acudían a Delfos gentes procedentes de todo el mundo conocido. Ningún otro santuario superó a Delfos en fama y riqueza. Lo que lo hacía diferente de otros oráculos era que el propio Apolo hablaba por boca de la Pitia. Ésta se purificaba con el agua de la fuente Castalia, bebía en la fuente Casótide y entraba en el adyton del templo, acompañada de los sacerdotes. Tomaba asiento en el trípode sagrado, masticaba hojas de laurel y aspiraba el humo del incienso y los efluvios sulfurosos que salían de una grieta de la tierra. Así, en trance, con palabras inarticuladas y gritos incomprensibles, pronunciaba las respuestas que, trasladadas al verso, eran entregadas a los consultantes. Las respuestas eran lo suficientemente oscuras y ambiguas para que los creyentes las interpretaran a su gusto. Pero de hecho, pocas decisiones Ágoraimportantes se tomaban en Grecia sin consultar el oráculo. Muchas de las colonias griegas fueron fundadas con su aprobación. Empezó a crecer su fama y a llenarse el santuario de exvotos de ciudades y particulares agradecidos. Como en Olimpia, las ciudades construyeron tesoros para exponer sus ofrendas al dios, rivalizando en lujo y ostentación. El santuario se libró milagrosamente de la destrucción durante la invasión persa. Varias guerras sagradas tuvieron lugar por el control del santuario, pero no disminuía su desarrollo monumental. Luego se inicia la decadencia. El general romano Sila lo saqueó en 86 a.C. y Nerón se llevó más de 500 estatuas. Pero otros emperadores le dispensaron un trato de favor y se esforzaron por revitalizarlo. Todo lo que quedaba fue llevado a Constantinopla por Constantino y Teodosio. Éste último cerró el santuario en 381 d.C.

    Iniciamos la visita. Vamos a recorrer la famosa Vía Sacra, la rampa que ascendía zigzagueante hasta el templo de Apolo, jalonada de monumentos, tesoros y cientos de estatuas.
Antes de la puerta de entrada se abre el espacio del ágora romana, porticada, en cuyas tiendas los peregrinos podían adquirir pequeñas ofrendas al dios. Han sido restauradas algunas de las columnas. Al llegar a la puerta del recinto sagrado el guía nos da las primeras explicaciones. Nada más franquear la entrada comienza la Vía Sacra. A la derecha se conserva el basamento del toro de los corcirenses, conmemorativo de una milagrosa pesca de atunes. Más allá, la basa de la ofrenda de los arcadios, sobre la que iban nueve estatuas de bronce. Enfrente, el monumento de los lacedemonios donde, según Pausanias (siglo II) se levantaban 38 estatuas. Llegamos a los dos recintos semicirculares, sobre los que el visitante podía antiguamente admirar las estatuas de los héroes y reyes legendarios de Argos. Son muchos los cimientos y basas, unos identificados y otros no,Reyes de Argos que jalonan la Vía Sacra. Pasamos ante los restos del tesoro de los sicionios y llegamos al tesoro de los sifnios, una de las joyas de Delfos, los restos de cuyo friso, frontón y cariátides pudimos ver en el museo. Entre sus piedras crecen las alcaparras.

Giramos a la derecha. Un ónfalo ha sido colocado en la misma curva. Sobre ella se alza el reconstruido tesoro de los atenienses,Reconstrucción Sifnios con plano de templo in antis, en mármol de Paros. Las metopas originales también están en el museo y aquí han sido sustituidas por copias. Como ya vimos, representaban escenas de la Gigantomaquia y de hazañas de Heracles y Teseo. Un poco más arriba se distinguen los restos del Buleuterion y la roca de la Sibila, desprendida hace milenios de las Fedríadas, donde según la tradición se sentó la primera Pitia y empezó a adivinar. Adosado al impresionante muro de contención poligonal, con sus uniones curvas, se encuentra el pórtico de los atenienses, construido en 478 a.C. para guardar los trofeos tomados a los persas. A su izquierda está la basa y fragmentos de tambor de la alta columna que sostenía la Esfinge de Naxos, que vimos en el Museo. En el lado derecho de la Vía Sacra, poco antes de girar a la izquierda, se ha colocado un fragmento de columna jónica con capitel. Giramos. La rampa se hace escalonada para salvar la pendiente. A la derecha se conserva un segundo exvoto de los tarentinos. Detrás, una alta basa circular sostendría el trípode consagrado por los habitantes de Crotona. Aún más atrás, el gran pedestal del monumento de los rodios, que estaba coronado por un carro dorado. El gran altar de Apolo, erigido por los habitantes de Quíos, se alza sobre el lado izquierdo de la Vía Sacra. Una inscripción nos informa de que Delfos otorgó a Quíos la promancia, es decir, la prioridad a la hora de consultar el oráculo.

    Llegamos a la plaza situada delante del templo de Apolo. El primer templo del que tenemos vestigios era del siglo VII. Destruido por el fuego (548 a.C.), fue sustituido por el llamado templo arcaico o de los alcmeónidas, costeado por toda la Hélade. Un terremoto lo destruyó en via sacra373 a.C. En 330 a.C. se terminó la nueva edificación, que seguía los planos de la anterior. Sus columnas eran de piedra porosa estucada (seis de ellas se han vuelto a poner en pie). Al templo se accedía por una rampa. El techo y las esculturas de los frontones eran de mármol de Paros. Pausanias cuenta que en el frontón este se representaba la llegada de Apolo a Delfos (como en el templo de los alcmeónidas) y en el frontón oeste aparecía Dioniso con las ménades. Las metopas eran lisas y se adornaban con escudos persas cogidos en Maratón y escudos gálatas. En los muros aparecían inscritas algunas máximas famosas: "Conócete a ti mismo", o "Nada en demasía".

El guía nos conduce directamente al pie del teatro, desde donde se goza de una perspectiva excelente del templo, que queda a nuestros pies. Aprovechando la sombra de un árbol, nos explica a la vez el templo y el teatro. Éste comenzó con un graderío de madera que en el siglo IV a.C. se sustituyó por piedra. En el 159 a.C. fue ampliado a expensas de Eumenes II de Pérgamo. Está bastante bien conservado. En las grandes celebraciones, los 5.000 espectadores que podía acoger disfrutaban de representaciones dramáticas y líricas.

El guía no parece dispuesto a abandonar la sombra del árbol, así que nos indica que, si continuamos subiendo, llegaremos al estadio. Nos invita a visitar luego por nuestra cuenta el santuario deTesoro Sifnios Atenea Pronaia, que se encuentra abajo, al otro lado de la carretera. Son las 9:30. Nos citamos en la carretera a las 11:30. Primeramente nos hacemos una foto de grupo en la orquesta del teatro. A pesar de lo temprano de la hora, algunos alumnos suben rezongando la pendiente hacia el estadio. La vista sobre teatro, el templo y el valle es soberbia. Llegamos por fin al estadio. En un principio no disponía de graderío de piedra, que le fue añadido en tiempos de Adriano (s. II d.C.) gracias a los donativos de Herodes Ático, benefactor de tantas ciudades griegas. Tenía capacidad para 7.000 espectadores. Lamentablemente no podemos cruzar el cordón de seguridad para pisar el estadio, tesoro ateniensespues los eventuales desprendimientos de rocas han decidido a las autoridades a prohibir la entrada. Nos hacemos fotos e iniciamos el descenso. Nos damos cita a la salida y algunos aprovechan para fotografiar con más detalle el templo de Apolo.














altartemplo

















teatro teatro y templo estadio
pronaos pórtico teatro y estadio

inicio

Delfos: Marmaria.


palestraYa en la salida nos dirigimos primeramente a la fuente Castalia. Vemos la piscina de las abluciones, sin agua. Intentamos acceder a la fuente nueva, para ver la estrecha garganta entre las Fedríadas de donde sale el agua y la roca tallada con hornacinas para exvotos.fuente Castalia Pero una verja impide también el paso por el peligro de desprendimientos. Así que nos tenemos que conformar con llenar las botellas de una humilde fuente que mana junto a la carretera, queremos pensar que alimentada por el mismo manantial de la fuente Castalia.
Vamos a cruzar ahora la carretera para bajar a Marmaria, una pendiente abrupta transformada en terraza en la antigüedad. Tomamos el sendero. A nuestros pies se extienden las ruinas del gimnasio, en el lugar donde cuenta la tradición que Ulises fue herido por un jabalí. Se observan los restos de la palestra, gran pórtico de más de 184 m. donde los atletas entrenaban los días de lluvia o de excesivo calor. Para el resto de los días estaba la pista descubierta que corre paralela al pórtico. Más abajo se ven los restos de las termas y de la cisterna. Seguimos el sendero hasta llegar al santuario de Atenea Pronaia. Primeramente encontramos los restos del templo arcaico (sobre 500 a.C.) construido sobre otro anterior de hacia 650 a.C. Era un templo períptero, hexástilo, con cella sin opistodomo. Más allá están los restos de dos tesoros, uno dórico y otro jónico. Pasados éstos, encontramos el edificio más singular de Marmaria: el famoso tholos. Este edificio circular remonta al 390 a.C. Su finalidad nos es desconocida. Tenía 20 columnas dóricas exteriores sobre las que descansaban el entablamento y el techo de la estoa circular. El techo cónico tenía ladrillos y acróteras de mármol como cabezas de león. Escenas de la Amazonomaquia y la Centauromaquia adornaban las metopas. Han sido reconstruidas tres de las columnas, con su entablamento correspondiente. El tholos es la "marca" de Delfos, el monumento más fotografiado y reproducido. Nos hacemos unas fotos de grupo. Pasado el tholos se encuentra el templo nuevo de Atenea Pronaia, levantado para sustituir al templo arcaico, que no resistió el terremoto del 373 a.C. Tenía columnas sólo en la fachada (edificio próstilo).


    FedríadasDesandamos el camino hasta llegar al bar de la entrada. Allí nos compramos libros y bebida, todo a precio abusivo y con un trato displicente. Sentados frente a la fuente Castalia esperamos la llegada del bus.

















Tholos grupo tholos templo arcaico

A las 11:30 emprendemos viaje hacia Kalambaka. Hasta Lamia el paisaje es muy agreste. Atravesamos las prefecturas de Fócida y Ftiótide. En el término de Domokos, aislado en medio de un paisaje áspero, surge junto a la carretera el Kanelis Village, un amplísimo restaurante ideal para grupos de turistas. El fondo común paga el almuerzo. Nos sirven primeramente unos spaghetti y luego cada uno elige entre un buen número de segundos platos. Postre y bebida. Nos cobran 11 € por el menú.
A las 14:30 reemprendemos el viaje. Poco después, tras una curva se descubre la extensísima llanura de la región de Tesalia. Nos desviamos ahora para atravesar la provincia de Trikala. A las 16:15 llegamos a Kalambaka. Nuestro hotel se encuentra a la entrada. Hotel Famissi***. Va a ser el más flojo del circuito, sobre todo por lo que se refiere a la cena y el desayuno. Algunos alumnos se quejan de las camas supletorias, que son estrechas, endebles y tienen colchones demasiado finos.
Esta será una tarde tranquila. Tiempo libre hasta las 20:30, para la cena. Un rato antes damos un paseo. Kalambaka está situada en un paraje maravilloso al pie de las enormes rocas de los meteoros. Pero la ciudad es bastante fea, impersonal. Crece desordenadamente gracias a los ingresos del turismo cada vez más masificado que visita los monasterios y suele hacer noche aquí. La calle central, llena de cafeterías y tiendas, está muy animada durante la noche. Después de la cena salimos a tomar algo sentados en las terrazas. Un grupo numeroso entra en un disco pub. Ya de madrugada hay bastante alboroto en el hotel. Los de recepción se quejan del ruido que producen los alumnos asomados a los balcones.

Kanelis Kalambaka Famissi


Presentación Atenas 1 Epidauro
Micenas 
Olimpia
Delfos
Kalambaka
(Meteora)
Atenas 2


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